Cada huevo contiene un dragoncito único que sorprenderá a los niños por sus colores y originalidad.
Basta con sumergir el huevo en un cuenco con agua y esperar a que el dragón empiece a eclosionar. El proceso es fácil y fascinante.
Observa cómo el dragón va saliendo poco a poco. Una forma perfecta de enseñar a los niños sobre los procesos naturales.
El huevo esconde una sorpresa en forma de dragoncito. Los niños quedarán fascinados al ver cómo el dragón va eclosionando gradualmente. Solo tienes que sumergir el huevo en un cuenco con agua tibia y observar cómo la cáscara se agrieta y el dragoncito aparece.
Ventajas del producto: