Al encajar las piezas en los orificios correctos, los niños aprenden de forma natural las formas y colores básicos y mejoran la coordinación mano-ojo.
Cada pieza añade un elemento sorpresa: emite un sonido o contiene un detalle interactivo (p. ej., un espejito) que fomenta la curiosidad y la percepción sensorial.
El resistente puzle de madera es ideal para el juego diario y, gracias a sus formas fáciles de agarrar, ayuda a desarrollar la motricidad fina.
¡Aprender las formas nunca había sido tan divertido! Este encajable de madera Janod está diseñado para manos pequeñas y favorece el descubrimiento autónomo. El niño coloca las piezas en los orificios correctos, practica la coordinación mano-ojo y, al mismo tiempo, aprende los colores y las formas geométricas básicas.
Además, cada componente ofrece una sorpresa en forma de sonido o de un sencillo elemento interactivo (por ejemplo, un espejito), gracias a lo cual el juego también fomenta la percepción sensorial.
Principales ventajas: