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¿Ya no queremos otro hijo, o sí?

Cada padre y cada familia tienen sus necesidades, prioridades, deseos y límites establecidos de forma diferente. Lo que a unos les funciona de maravilla, a otros puede preocuparles y estresarles; por eso es necesario debatir esta decisión con sensibilidad y tener en cuenta varios aspectos.

Preparación emocional y psicológica 

Las emociones son siempre la primera señal que aparece al plantearse tener otro hijo. Algunas madres y algunos padres sienten claramente en su corazón que ya no desean un hijo más. Otras personas necesitan más tiempo y una reflexión más detallada. Es importante distinguir si su sentimiento es definitivo o si solo está influido por el estado de ánimo del momento y la situación familiar.

Deberían decidir solo cuando, junto con su pareja, estén en sintonía en sus emociones. Si no se sienten emocionalmente estables o psicológicamente lo bastante fuertes para otro hijo, es necesario respetar ese hecho y esperar hasta que la situación se aclare.

Según los psicólogos, es importante confrontar las propias emociones no solo con la situación actual, sino también imaginar cómo van a pensar dentro de algunos años sobre este tema. A veces ayuda tomarse una pausa vital: con distancia suele quedar claro si se trata solo de una fase transitoria de desgana o de sentimientos reales de que, como familia, han alcanzado su estado ideal.

No olviden tampoco la guía intuitiva: su intuición interior puede desempeñar un papel importante. Muchas madres y muchos padres describen que sienten con claridad que su familia está completa. Escuchen sus emociones y dense tiempo para comprenderlas y aceptarlas.

Estabilidad financiera

Cada nuevo hijo conlleva nuevos costes: desde las necesidades básicas y la educación hasta las actividades extraescolares, las vacaciones u otras actividades en común.

Elaborar un presupuesto realista que incluya todos los gastos asociados a otro hijo puede ayudar mucho a obtener una visión clara. Piensen en los gastos a largo plazo: ¿podrán asumir, por ejemplo, la educación de los hijos si tuvieran uno más? El estrés financiero sacude profundamente a la familia y puede provocar desacuerdos en la pareja y un clima negativo en el hogar.

Consideren no solo los gastos regulares, sino también la vivienda, el coche, los fondos de reserva y otros planes a largo plazo. Si su situación financiera ya está tensa, es sensato plantearse si otro hijo no desestabilizaría definitivamente la economía familiar. Si, por el contrario, sienten que su familia cuenta con suficientes reservas y están preparados y dispuestos a invertir en un hijo más, es una buena señal de que tienen margen para seguir valorándolo.

Exigencia de tiempo y energía 

Aunque muchas madres y muchos padres aseguran que uno puede adaptarse a todo, su energía personal también es un indicador importante de si su familia podrá integrar a un nuevo miembro. Cada hijo necesita su atención, tiempo para actividades, escuela, tareas y apoyo en sus aficiones. Consideren si pueden organizar mejor su tiempo o si ya sienten que están al límite y tendrían que renunciar a otras actividades.

No eviten una mirada realista: ¿Cómo funciona su rutina diaria actual? ¿Tienen tiempo para dedicarse a los hijos que ya tienen, a su propio descanso, a la carrera profesional o a la relación de pareja? Si la respuesta es no, es importante considerar seriamente si tienen la capacidad para atender a otro hijo.

Con la edad, la energía tiende a disminuir. Lo que les salía fácil hace unos años, ahora puede resultar considerablemente más exigente. Háganse honestamente la pregunta: ¿tengo suficiente energía para cuidar de otro hijo? Tengan en cuenta que la crianza no se limita solo a los primeros años, sino que es un compromiso para toda la vida.

Dinámica entre hermanos en la familia

Las relaciones entre hermanos son un tema muy sensible. Otro hijo puede ser un impulso positivo, ayudando a que los niños aprendan a comunicarse entre sí, a compartir, a ser jugadores de equipo y a jugar juntos. Por otro lado, también pueden surgir conflictos, rivalidad o estrés que el nuevo miembro aporte a la familia.

Un factor importante también es la diferencia de edad entre los niños. Una diferencia pequeña suele significar que se entienden mejor; una diferencia mayor puede implicar que lleven vidas separadas. 

La decisión sobre si su familia está completa no es sencilla y merece suficiente tiempo, sensibilidad y una comunicación abierta entre ustedes y su pareja. Tómense un tiempo para una conversación abierta y consideren todos los criterios mencionados.

Si aún no están seguros, dejen que la decisión madure un poco más.