El niño empieza a llorar de forma repentina e intensa en el momento en que sales de la habitación. Si esto ocurre con frecuencia, una de las posibles explicaciones es la ansiedad por separación. La ansiedad por separación suele aparecer ya en la etapa de lactancia y es una parte natural del desarrollo del niño. Aun así, puede resultar estresante para toda la familia.
Esta ansiedad es, en realidad, una vivencia emocional intensa del niño, que teme la separación de sus padres o de personas cercanas. En este artículo explicamos las causas, las manifestaciones y las formas de abordar la ansiedad por separación en la infancia.
¿Qué es exactamente la ansiedad por separación y cuándo suele aparecer?
La ansiedad por separación puede definirse como el miedo del niño a separarse de sus figuras de apego y ocurre con mayor frecuencia al alejarse de la madre u otro cuidador principal. Suele aparecer en la etapa de lactancia, entre los 6 y los 8 meses de edad, cuando el niño empieza a percibir más el entorno y distingue mejor a las personas cercanas de los extraños.
Se sabe que el pico de la ansiedad por separación ocurre alrededor del primer año y, en algunos casos, puede durar hasta los 3–4 años de edad. Con el desarrollo va disminuyendo gradualmente, pero la intensidad y la duración varían mucho no solo según la edad, sino también por las características individuales del niño.
Desde el punto de vista psicológico, se trata de una reacción natural del niño ante la toma de conciencia de su propia existencia y su dependencia de los padres. Es una manifestación de un desarrollo emocional saludable, en el que el niño forma vínculos afectivos importantes.
¿Cuáles son los signos de la ansiedad por separación?
La manifestación más común y evidente es el llanto asociado a la salida del progenitor. En lactantes y niños pequeños también se manifiesta como ansiedad, necesidad de la presencia constante de la madre, apego excesivo e inquietud.
En niños mayores, la ansiedad puede provocar dolor abdominal, dolores de cabeza o problemas con el sueño o la alimentación. También es típico el rechazo a ir a la guardería, a casa de los abuelos o a otros lugares sin los padres.
También es muy frecuente el apego a juguetes, mantas o peluches que le aportan al niño un sentimiento de seguridad y sirven como sustituto de la presencia de un adulto cercano. Los padres deberían observar atentamente a su hijo, anotar las situaciones en las que aparecen los síntomas de ansiedad e intentar distinguir si se trata de un episodio breve o de un problema a largo plazo.
¿Por qué la ansiedad por separación aparece en tu hijo?
Un niño con un sistema nervioso más sensible puede percibir la separación de forma más dramática. La familia también desempeña un papel importante. Cambios significativos, como una mudanza, el nacimiento de un hermano, conflictos familiares o el inicio en la guardería, pueden ser desencadenantes o factores que intensifican la ansiedad por separación.
No tienes que temer que la ansiedad por separación signifique que has hecho algo mal. Es una fase natural del desarrollo que, en mayor o menor medida, vive todo niño. Aun así, existen diversos mitos y prejuicios, como que la ansiedad solo afecta a los hijos de padres excesivamente protectores. La verdad es que se trata de un asunto muy individual y depende más de la personalidad y el temperamento del propio niño.
¿Cómo ayudar al niño a manejar la ansiedad por separación?
Ayuda la comunicación abierta, explicar la situación con palabras sencillas y establecer rituales regulares para las despedidas y los regresos. Estos rituales son importantes porque el niño se acostumbra a ellos y la situación se vuelve predecible.
Es útil darle al niño un objeto de seguridad (juguete favorito, peluche) que sea su “compañero”. Desarrolla la capacidad del niño para estar solo durante un tiempo. Empieza con intervalos cortos y prolóngalos gradualmente.
Como ya se ha mencionado más arriba, la ansiedad por separación es normal. Busca ayuda profesional solo si la ansiedad por separación del niño le impide llevar una vida cotidiana normal, es de larga duración o demasiado intensa. Procura evitar despedidas apresuradas, no te vayas a escondidas sin despedirte, y no ignores ni minimices los sentimientos del niño. La ansiedad por separación es natural, pero también manejable.