El primer año escolar puede traer retos en forma de las primeras tareas para casa. Es conveniente establecer desde el inicio de curso unos hábitos de estudio adecuados y motivar al niño. Para muchos padres, esta situación genera bastante incertidumbre: ¿Cómo estudiar en casa con un niño de primero?
¿Cómo empezar a estudiar con el niño?
La regularidad en la rutina de estudio ayuda a los niños de primero a crear buenos hábitos de aprendizaje. Establezcan juntos un horario diario fijo. Dediquen a las actividades escolares cada día, de forma regular, un periodo de tiempo similar, que ayude al niño a asumir automáticamente el estudio como una parte habitual del día.
Creen para el niño un lugar adecuado donde pueda concentrarse en el contenido. Para los escolares, elijan preferiblemente una mesa espaciosa y una silla adecuada con la altura ajustada. El lugar de trabajo debe ser amplio, tranquilo y con suficiente espacio de almacenamiento para todos los materiales.
Con un niño de primero es ideal estudiar en forma de bloques de tiempo más cortos con descansos en lugar de un solo bloque largo. El intervalo más largo no debería superar los 20–25 minutos. Después de cada bloque, permitan al niño un descanso de juego de 10–15 minutos. Procuren programar el estudio en momentos en los que el niño no esté cansado.
Uno de los errores más frecuentes es estudiar durante demasiado tiempo y con contenidos demasiado exigentes. Un niño de primero necesita oportunidades para descansar; de lo contrario, puede aparecer el cansancio, la pérdida de motivación y la frustración. Además, no es adecuado comparar a su hijo con los demás: cada uno tiene su propio ritmo y preferirá una forma distinta de aprender.
Técnicas eficaces para aprender a leer con un niño de primero
Las escuelas checas utilizan con mayor frecuencia el método silábico o el método genético de lectura. Con el silábico, el niño aprende primero las sílabas y las une para formar palabras. El método genético se centra en el deletreo de las letras y su combinación para formar palabras. Valoren qué método se adapta mejor a su hijo; si hace falta, consúltenlo con el maestro.
Utilicen tarjetas con imágenes y palabras, libros de cuentos con letras grandes o juegos de repaso con palabras y frases sencillas. Un método muy apreciado es también la lectura en voz alta, en la que se alternan el adulto y el niño. No duden en involucrar a los niños en la vida cotidiana: dejen que el niño lea los carteles en la tienda, los envases de los productos y los nombres en los anuncios.
Cómo practicar la escritura
Primero es necesario aprender a sujetar correctamente el lápiz. Para entrenar una buena sujeción, lo mejor es adquirir un lápiz o crayón ergonómico. Revisen con regularidad el agarre del niño para evitar un hábito incorrecto que luego cuesta eliminar.
Utilicen cuadernos adaptados con renglones más anchos y líneas de apoyo. Cuanto más variados y atractivos sean los materiales que tengan en casa, más motivado estará el niño para escribir.
Si el niño gestiona mal la frustración y el cansancio y pierde la motivación con facilidad, fijen primero metas más pequeñas. Valoren también los pequeños avances en la escritura y no duden en elogiarle por las formas de las letras que ha aprendido.
Matemáticas en primero de primaria
En primero de primaria, los niños suelen aprender habilidades matemáticas básicas como contar hasta veinte, sumar y restar ejemplos sencillos, comprender los conceptos “mayor”, “menor” e “igual a” y reconocer las formas geométricas básicas (círculo, cuadrado, rectángulo, triángulo). Es importante que el niño entienda realmente los fundamentos de las matemáticas, no solo que los memorice de forma mecánica.
Cuando practiquen el cálculo en casa, no se limiten al cuaderno clásico. Utilicen bloques, pequeños objetos, bolitas, ábacos o incluso juegos de mesa pensados específicamente para niños de primero. Cualquier material manipulativo que los niños puedan coger, mover y con el que puedan contar activa varios sentidos a la vez. Gracias a ello, los niños asimilan mejor los conceptos matemáticos y, al mismo tiempo, las matemáticas dejan de ser algo abstracto e ininteligible.
Pueden buscar ejemplos también en la vida cotidiana. Dejen que el niño cuente los panecillos durante la compra, los juguetes al recoger, las manzanas en la cesta o el número de personas en una visita familiar. Involucren ejemplos matemáticos también en la cocina, donde el niño puede calcular cuántos huevos necesitan, cuántas cucharadas de harina, etc.
Retos más frecuentes al estudiar en casa
Es típico que los padres se encuentren con dificultades como la pérdida de motivación, el cansancio, el insuficiente nivel de concentración, el rechazo a trabajar en las tareas o la sensación de sobrecarga tanto del niño como de los propios padres. Estos momentos son normales. Establezcan un régimen. Los niños deben saber exactamente qué harán y durante cuánto tiempo. Si el niño pierde la motivación, intenten cambiar de actividad o introducir una pausa. Utilicen también pequeñas recompensas continuas por las tareas cumplidas (por ejemplo, pegatinas, sellos), que motivan de manera natural al niño a seguir trabajando. Si el niño está cansado, déjenlo descansar y vuelvan al contenido más tarde. Es beneficioso mantener horarios fijos de descanso y de sueño.
Los padres suelen tener la tendencia de señalar de inmediato el error del niño, corregirle antes de que el trabajo esté terminado o incluso criticar los errores. En lugar de criticar, intenten centrarse primero en lo que se ha logrado. Después, corrijan los errores juntos y con calma.
Si, a pesar de la ayuda regular en casa, el niño presenta repetidamente problemas marcados de concentración, de motivación o de aprendizaje de habilidades concretas como la lectura o la escritura, puede ser conveniente contactar con un especialista. Aprovechen la consulta con el tutor, con el psicólogo escolar o con un servicio de orientación psicopedagógica.
Estudiar con un niño de primero puede ser para los padres una gran oportunidad para enseñarle importantes hábitos de estudio y una actitud saludable hacia la educación. A menudo, los niños interiorizan la rutina y llegan a estudiar también de forma autónoma. La base del éxito es crear rutinas regulares, establecer un entorno adecuado, elegir los métodos correctos y mantener un enfoque lúdico y motivador.