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¿Qué está de moda en los jardines de otras familias?

El jardín es para los niños uno de los lugares más importantes de su infancia. No solo ofrece espacio para moverse, sino que, sobre todo, es un espacio libre para jugar sin miedo a ensuciarse, explorar y construir un vínculo con la naturaleza. Los juguetes adecuados para el jardín pueden potenciar esta experiencia. No se trata solo de lo que esté de moda, sino, sobre todo, de lo que de verdad les aporte alegría, diversión con sentido y desarrollo.

Un espacio que invita al juego: cómo pensar el jardín como patio de juegos

La mayoría de madres y padres busca 'el mejor juguete', pero pocos se detienen a pensar en cómo es el entorno que realmente invita al juego. Los niños necesitan un espacio que no esté saturado, pero que ofrezca posibilidades. Una cama elástica está bien, pero sin otros estímulos se vuelve monótona enseguida. En cambio, el arenero, la cocinita o un hotel de insectos inspiran a jugar una y otra vez.

La variedad es clave. Hoy quieren construir, mañana saltar y pasado simplemente tumbarse a la sombra de un árbol. Cuando el jardín ofrece movimiento, juego y calma, se convierte en un lugar realmente lúdico.

Es recomendable combinar elementos fijos (p. ej., una casita infantil), juguetes transportables y espacio libre para el movimiento o para una 'guarida secreta'.

Y, por último: no todo tiene que ser nuevo ni caro. A veces basta con una manta vieja, vajilla de plástico y un poco de agua para crear una gran experiencia.

Los mejores juguetes según la edad del niño

1–2 años: En esta etapa descubren el mundo a través de los sentidos y el movimiento. Les hacen muchísima ilusión las pistolas de agua y un correpasillos sencillo y el arenero. Les divierte explorar qué sucede con el agua, la arena o las hojas. También funcionan muy bien las cajas o bandejas sensoriales, donde pueden recoger y trasvasar distintos materiales.

3–4 años: Ya conectan el juego con la fantasía. Les encanta jugar a ser cocineros, constructores o jardineros. Van de maravilla una cocinita, herramientas para niños, sets de pompas de jabón o túneles y tiendas.

5–6 años: Llega la etapa de probar y combinar. Quieren saber cómo funcionan las cosas. Son top las casitas de juego, circuitos de trepa, elementos deportivos, patinetes o herramientas ligeras. También vienen bien los sets de juego tipo laboratorio de jardín o una lupa de observación con caja para insectos.

7+ años: Los mayores necesitan retos. Son geniales los juegos con reglas, slackline, circuitos de obstáculos, soportes para hamacas o su propia 'base'. Ya se puede contar con que se construyan algo por sí mismos.

Juego en solitario vs. juego con otros

Jugar en solitario ayuda a aprender a concentrarse, imaginar y tomar decisiones. Van muy bien el arenero, los elementos de agua, dibujar con tizas o las construcciones sencillas.

Por su parte, el juego en grupo enseña comunicación, empatía y cooperación. El jardín es un lugar ideal para juegos con balón, el tira y afloja, atrapar burbujas, un picnic, pintar o luces nocturnas. Los mayores ya dominan juegos con reglas, como por ejemplo distintos pilla-pilla o el escondite.

Basta con unos pocos juguetes realmente buenos para el jardín, que ilusionen, inspiren y favorezcan su desarrollo de forma natural. Los que convierten un jardín cualquiera en un espacio de alegría, movimiento y experiencias compartidas.