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¿Qué alimentos fortalecen eficazmente el sistema inmunitario de los niños?

¿Cómo fortalecer el sistema inmunitario de los niños mediante ciertos alimentos?

Un sistema inmunitario fuerte es la clave para que nuestros hijos prosperen, resistan a las enfermedades y se recuperen más rápido tras diversas infecciones víricas o bacterianas. Sin embargo, la inmunidad no depende solo de los medicamentos, los complementos vitamínicos de la farmacia o las visitas periódicas al pediatra. Una parte fundamental de las defensas del organismo reside en una alimentación sana y equilibrada.

El organismo infantil es muy sensible a todo lo que entra en el cuerpo. A temprana edad, los niños aún no tienen el sistema inmunitario completamente desarrollado, por lo que es esencial apoyarlo adecuadamente con nutrientes de calidad procedentes de una dieta variada

¿Cómo funciona la inmunidad de un niño y cómo la afecta la alimentación?

La inmunidad infantil se forma ya durante el embarazo de la madre, luego experimenta un desarrollo clave justo después del nacimiento y continúa hasta la edad escolar. El sistema inmunitario del niño aprende gradualmente a reconocer los agentes nocivos, responder a ellos y producir anticuerpos específicos

Además de la genética y el entorno en el que crece el niño, la nutrición adecuada desempeña un papel principal. La alimentación influye en el microbioma intestinal, que es clave para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Las bacterias intestinales ayudan a procesar los nutrientes, producir vitaminas importantes y modular una respuesta inmunitaria adecuada. Una alimentación insuficiente o de mala calidad, con exceso de azúcar, alimentos ultraprocesados o conservantes, altera estas bacterias y debilita el sistema inmunitario.

Para fortalecer la inmunidad, es fundamental ofrecer a los niños desde muy pequeños una dieta variada y rica en nutrientes. Los protagonistas son las vitaminas y minerales junto con proteínas, grasas saludables y fibra. Una alimentación adecuada previene enfermedades, alergias y otras complicaciones de salud.

Entre los errores más frecuentes de los padres se encuentran la falta de variedad en el menú, el consumo frecuente de precocinados, demasiados dulces y, en cambio, poca fruta y verdura. La inmunidad también puede verse afectada negativamente por comer de forma irregular, una composición desequilibrada de las comidas o una ingesta insuficiente de líquidos.

Vitaminas y minerales clave

Las vitaminas son insustituibles para la inmunidad infantil. Entre las más importantes está la vitamina C, un conocido antioxidante que apoya activamente la producción de glóbulos blancos y combate de forma natural las infecciones. Se encuentra principalmente en los cítricos, el brócoli, el pimiento o el escaramujo. También es muy relevante la vitamina D, cuya carencia provoca resfriados e infecciones respiratorias más frecuentes. Los niños obtienen vitamina D sobre todo del sol, pero también del aceite de pescado, los huevos o los lácteos.

Vitamina A cumple una función importante en la protección de las mucosas frente a virus y bacterias. Abunda sobre todo en frutas y verduras de color naranja (zanahoria, albaricoque, boniato).

Entre los minerales que se pueden vincular claramente con la inmunidad infantil se encuentran zinc, hierro y selenio. Estos minerales ayudan a activar las células inmunitarias y aumentan de forma natural la resistencia del organismo. Las nueces, la carne y las semillas son fuentes ricas en zinc. El hierro es clave para la regeneración del organismo y la formación de hemoglobina; unos niveles bajos reducen la inmunidad, y se encuentra en las legumbres, el brócoli o la carne. El selenio también está presente en la carne, las nueces de Brasil y el pescado.

Entre las manifestaciones de la carencia de estas vitaminas y minerales se encuentran infecciones y resfriados frecuentes, cansancio e irritabilidad, mala cicatrización de las heridas e incluso caída del cabello y problemas cutáneos. Si no está seguro de si su hijo recibe suficientes vitaminas y minerales, es aconsejable consultar al pediatra, quien puede recomendar ajustar la dieta o tomar complementos alimenticios.

Alimentos concretos que apoyan de forma fiable la inmunidad

Elija frutas y verduras de temporada y procure que sean de colores variados. Apueste por cítricos o frutos del bosque como arándanos o frambuesas, que contienen antioxidantes. Además, el aguacate y diversas semillas como la chía o el lino aportan grasas saludables al niño.

No olvide los alimentos fermentados con cultivos probióticos (por ejemplo, chucrut, yogures o kéfir), que fortalecen la microbiota intestinal. También son importantes las proteínas de fácil digestión presentes en los pescados, el pollo, las legumbres y los huevos.

Los productos integrales son ricos en fibra, que regula el entorno intestinal y favorece una buena digestión y, con ello, la inmunidad. Prepare a los niños tentempiés con copos de avena, quinoa o mijo.

Mejorar la inmunidad de un niño es una carrera de fondo, pero los alimentos de calidad y una dieta variada son una base sólida.