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Protege los ojos de los niños de la dañina radiación UV con gafas

Los padres eligen con mucho cuidado los protectores solares, los trajes de baño y los sombreros, pero a menudo se olvidan de proteger los sensibles ojos de los niños. Los ojos de los más pequeños son varias veces más sensibles a la radiación UV que los de un adulto. Según las estadísticas, hasta el ochenta por ciento de toda la carga de radiación UV que los ojos absorben a lo largo de la vida se adquiere precisamente en la infancia. Por ello, deberíamos prestar a la salud visual de nuestros hijos la misma atención que a su piel.

Las investigaciones más recientes muestran que la exposición prolongada de los ojos infantiles al sol sin protección puede tener un efecto negativo en la visión en edades posteriores. En estos casos no solo existen riesgos agudos, como inflamaciones de la córnea o la conjuntiva, sino también problemas a largo plazo, como cataratas o degeneración de la retina. Desde el punto de vista de la protección de la vista, es importante equipar al niño con gafas de sol de calidad y seguras.

¿Por qué los niños necesitan gafas de sol?

Los ojos de los niños pequeños son notablemente más sensibles y, por lo tanto, requieren mayor protección que los de un adulto. Los niños tienen pupilas más grandes y un cristalino más transparente, lo que permite una mayor penetración de los rayos UV y, potencialmente, un mayor daño. El daño ocular por la radiación UV es acumulativo; se va sumando durante la infancia y la adolescencia y puede manifestarse más tarde.

Entre los problemas agudos causados por la radiación UV se encuentra, por ejemplo, la quemadura de la córnea, conocida como fotoqueratitis, que provoca dolor, enrojecimiento y lagrimeo. La exposición crónica a la radiación UV sin protección puede conducir a daños a largo plazo, como envejecimiento prematuro de los ojos, desarrollo de cataratas, degeneración de la retina o daño en la mácula.

No se trata solo de la comodidad del niño, sino también de una medida preventiva a largo plazo. Los expertos recomiendan comenzar a usar gafas de sol a partir de los 6 meses de edad. Cuanto antes acostumbres a tu hijo a llevarlas, más dispuesto estará a aceptarlas como parte de la vida cotidiana.

¿Qué material de gafas de sol es adecuado?

Elegir el material adecuado es el primer paso para que el niño quiera llevar las gafas. Los materiales más habituales para las monturas infantiles son el plástico, el policarbonato y materiales flexibles como la silicona o la goma.

Las monturas de plástico son las más ligeras y, a menudo, también las más económicas. Si son de plástico de calidad, resisten muy bien el desgaste diario. No obstante, hay que tener cuidado con su fragilidad frente a los impactos: una marca de calidad de monturas de plástico siempre es mejor que imitaciones baratas.

El policarbonato es uno de los materiales más resistentes del mercado. Estas gafas son casi irrompibles, soportan muy bien caídas y golpes y son ideales para niños muy activos. Además, el policarbonato es ligero y cómodo, lo cual es clave para un uso frecuente.

Las gafas de goma o silicona ofrecen máxima flexibilidad y confort, especialmente para los más pequeños y los bebés. El material se adapta a la forma de la cabeza del niño y no molesta ni siquiera con un uso prolongado. 

En cuanto a las lentes, el policarbonato es seguro, ligero, resistente a los arañazos y casi irrompible. En el caso de las lentes, elige siempre las que lleven la indicación “UV400”, que garantizan el 100% de bloqueo de los rayos UVA y UVB.

Filtros UV y categorías de protección

Las gafas adecuadas para los más pequeños deben ofrecer siempre una protección del 100% frente a la radiación UV dañina. Es imprescindible la indicación “UV400”, que significa que las gafas bloquean todas las longitudes de onda de hasta 400 nanómetros (incluida la peligrosa radiación UVA y UVB).

Además del filtro UV, fíjate en la categoría de transmisión de luz, indicada con números del 0 al 4. La mayoría de los expertos recomienda para las actividades habituales al aire libre de los niños gafas de categoría 3, que bloquean entre el 82 y el 92% de la luz visible y son versátiles.

Recomendamos no comprar gafas sin indicación del filtro UV, ya que pueden hacer más daño que bien. Las gafas oscuras sin protección UV dilatan las pupilas, permitiendo una mayor penetración de rayos UV en el ojo.

¿Cómo elegir el tamaño y la forma adecuados de las gafas de sol para niños?

En los niños pequeños, las gafas demasiado grandes suelen deslizarse, lo que resulta molesto. Por el contrario, unas gafas demasiado estrechas aprietan y el niño se niega a usarlas. Elige siempre gafas infantiles que se ajusten bien en la nariz y las orejas y no se deslicen hacia abajo ni hacia los lados. Las gafas deben cubrir todo el contorno de los ojos y proteger la vista desde todos los ángulos, incluida la parte superior, que a menudo está expuesta a la luz solar. La forma ideal es la de gafas redondeadas o el denominado diseño envolvente (wrap-around), en el que la montura se curva ligeramente alrededor del rostro.

Al probar, presta atención a que las gafas no presionen en la nariz, detrás de las orejas o en las sienes. Prueba también un truco práctico: pide al niño que incline la cabeza hacia delante y hacia atrás. Si las gafas se mantienen cómodamente sin deslizarse, has encontrado la talla correcta. 

¿Cómo conseguir que el niño use con gusto las gafas de sol?

La resistencia de los niños a llevar gafas de sol es muy habitual, porque al principio las perciben como un objeto extraño que les limita el movimiento y el juego. Empieza con una motivación positiva. Cuando el niño reciba sus primeras gafas, crea un ambiente agradable. Presenta las gafas como algo especial e interesante. Por ejemplo, como parte del equipamiento de un deportista famoso, de su personaje animado favorito o como un objeto mágico con una historia de cuento.

Otro truco eficaz es predicar con el ejemplo. A los niños les gusta imitar a sus padres y a sus hermanos mayores. Si tú mismo usas tus gafas con regularidad y de forma visible, el niño también las querrá.

Los criterios principales a la hora de comprar gafas de sol deben ser la protección UV certificada, la talla adecuada y la comodidad de uso. No esperes a los primeros rayos intensos y equipa ya a tus hijos con una protección ocular de calidad.