¿Te suena? Observas a tu hijo mientras juega o ve la televisión y, de pronto, te das cuenta de que se muerde nerviosamente sus pequeñas uñitas. Se trata de un hábito infantil muy común. ¿Por qué empiezan los niños a morderse las uñas, cuáles son las causas de este comportamiento y, sobre todo, cómo hacer para que dejen de hacerlo?
1. ¿Por qué los niños empiezan a morderse las uñas?
Morderse las uñas (onicofagia) es uno de los hábitos infantiles relativamente comunes, que a menudo aparece ya en edad preescolar, pero suele alcanzar su punto álgido entre los 7 y los 10 años. Estimaciones de psicólogos infantiles señalan que hasta el 50 % de los niños se muerden las uñas en algún momento. En algunos se trata de una conducta puntual o de corta duración, pero en otros deriva en un problema a largo plazo.
Se dice que morderse las uñas está asociado a la nerviosidad y el estrés. Así, el niño compensa situaciones estresantes. En los más pequeños, un desencadenante frecuente es el aburrimiento o un automatismo inconsciente mientras ven la televisión. En los mayores, en cambio, el hábito suele ser una respuesta común al estrés y la ansiedad.
Los padres dan ejemplo a sus hijos. Si ellos mismos tienden a morderse las uñas o tienen otros malos hábitos que se manifiestan con nerviosismo, el niño copiará naturalmente esos patrones de comportamiento. En las familias donde hay más estrés o pánico, los niños también son más propensos a adoptar costumbres similares.
2. ¿Es peligroso que los niños se muerdan las uñas?
El mordisqueo repetido puede causar padrastros dolorosos, irritación y sangrado alrededor de los lechos ungueales, y a veces incluso infecciones e inflamaciones de los dedos. En casos extremos, morderse las uñas puede llevar a deformaciones y cambios en el crecimiento de las uñas.
Debajo de las uñas se acumulan bacterias y virus. Al morderse las uñas, el niño puede introducir suciedad en la boca, lo que puede provocar infecciones, dolor abdominal o herpes labial alrededor de la boca.
Si te parece que el hábito de morderse las uñas es demasiado intenso, puede ser una señal de un problema psicológico más profundo, como mayor ansiedad, problemas en la escuela o en el grupo de iguales. En estos casos, no dudes en consultar a un profesional.
3. Cómo ayudar al niño a dejar de morderse las uñas
Pregúntale a tu hijo por lo que siente: averigua si algo le preocupa, si tiene miedos o dificultades. Si el niño siente que se le escucha, es más probable que identifique por sí mismo el factor estresante que desencadena que se muerda las uñas, y podréis abordar la situación de forma más específica.
Hoy en día existen en el mercado diversos productos específicos para ayudar al niño a dejar de morderse las uñas. Suelen ser esmaltes amargos. A algunos niños realmente les disuade el sabor desagradable del producto. Sin embargo, es importante entender este recurso solo como una herramienta de apoyo.
Uno de los métodos más eficaces para que los niños dejen de morderse las uñas es la motivación positiva. En lugar de gritos y prohibiciones, funcionan mucho mejor las pequeñas recompensas y el refuerzo. Por ejemplo, podéis acordar que, si pasa una semana sin morderse, iréis juntos al zoológico, al cine o jugaréis a su juego favorito.
Conviene aplicar este método de forma lúdica, por ejemplo creando una tabla en la que, juntos, pongáis pegatinas por cada día logrado.
Las manos de los niños necesitan estar ocupadas. Cuando el niño sienta el impulso de morderse las uñas, ofrécele una alternativa para canalizar el estrés y la inquietud de otra manera. Por ejemplo, una pelota blanda para apretar o juguetes antiestrés.
Muchos niños se muerden las uñas, así que no estás solo en esta situación.