Ya en el vientre, el bebé oye y reacciona a las voces y sonidos humanos. Desde el nacimiento se comunica por sí mismo con el llanto, el balbuceo y otros sonidos. Los primeros meses de vida son críticos, pues sientan las bases de la capacidad posterior de comunicarse y expresarse verbalmente.
Muchos padres se preguntan cómo apoyar eficazmente el desarrollo del habla precisamente cuando el bebé aún no se expresa con palabras. La estimulación temprana y una interacción bien elegida son la vía para que las habilidades lingüísticas del niño se desarrollen de forma óptima.
Qué conviene saber
Para apoyar con éxito el desarrollo del habla del niño, primero debemos comprender bien las distintas etapas del desarrollo. Ya en el primer mes, el niño es capaz de registrar la voz humana y responder a ella con gestos faciales o movimientos. Desde el segundo hasta el tercer mes aparece el conocido balbuceo o vocalizaciones, que señalan los primeros intentos verbales del niño por comunicarse. En este periodo el niño juega con los sonidos y su intensidad.
Entre los 3 y 6 meses, el niño empieza a familiarizarse muy activamente con su propia voz. Entrena intensamente la emisión de sonidos cortos tipo sílaba como “ba ba”, “ma ma”, etc. A la mitad del primer año, el niño ya escucha el habla de sus padres y aprende a distinguir las distintas melodías de las voces y la entonación. En estos meses, el niño aprende a comprender las particularidades de su lengua materna.
Entre los 6 y 9 meses llega la repetición de sonidos y sílabas sencillos que el niño oye. El periodo entre los 9 y 12 meses supone los primeros intentos reales de pronunciar palabras. Lo más habitual es que aparezcan palabras simples, claras y bien conocidas por el niño (“mamá”, “papá”, “abuela”). Suelen estar relacionadas con personas, objetos o situaciones de la vida cotidiana.
El rango de edad de las primeras palabras es muy amplio. Algunos niños logran la primera palabrita ya a los nueve meses, otros quizá hasta finales del segundo año o más tarde. Más importante que la fecha exacta de las primeras palabras es la adquisición progresiva de otras destrezas y la comunicación activa del niño en todas sus formas: movimientos, gestos, sonidos.
¿Cómo apoyar el desarrollo del habla?
Desde los primeros días tras el nacimiento, conviene hablarle al bebé con regularidad. Con un tono afectuoso y un habla más pausada le dan al niño la oportunidad de escuchar la tonalidad del lenguaje. Al bebé le ayuda cuando comentan las actividades cotidianas que realizan con él durante el día, porque así entrenan el lenguaje.
La escucha activa es una técnica muy importante para que el niño perciba la comunicación con ustedes como una actividad bidireccional. Sean pacientes, observen con atención al niño, respondan a sus manifestaciones sonoras, imiten sus balbuceos y sonidos. Así los niños reciben retroalimentación, desarrollan su interés por la comunicación y poco a poco intentan imitarles.
Un gran estímulo para el desarrollo del habla son las interacciones y los diálogos que mantienen con el niño. Planteen con regularidad preguntas sencillas, por ejemplo: “¿Dónde está la pelota?”, y a continuación muéstrenle la respuesta o dígansela ustedes mismos. Involucren gestos, contacto visual, mímica y frases sencillas, que el niño percibe con facilidad.
Tanto si su hijo ya habla como si aún están esperando las primeras palabras, no se preocupen. Los niños aprenden cada día y avanzan en su desarrollo a su propio ritmo. Lo más importante es su apoyo, la paciencia y un entorno naturalmente estimulante. Procuren crear suficientes oportunidades para la conversación activa y el juego. Si aun así tienen dudas, el pediatra o el logopeda les ayudarán a detectar posibles problemas.