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Museos y exposiciones con niños: ¿Cuándo ir y cómo disfrutar la visita?

¿Qué papel juega la edad del niño durante la visita?

Para niños menores de 3 años: Visitar un museo o una galería con un niño pequeño tiene sin duda sentido, pero hay que ser realistas. Los niños pequeños no aguantan horas y horas en una exposición y suelen sentirse más atraídos por colores vivos, formas sencillas y objetos que puedan tocar y manipular. Son especialmente adecuados los centros infantiles o interactivos, que ofrecen exposiciones centradas en las sensaciones, el sonido, la luz y juegos sencillos.

La experiencia muestra que la duración ideal de la visita con un niño pequeño no debería superar una hora. También importa el momento del día: lo mejor es ir cuando el niño no suele estar cansado ni hambriento. Es buena idea llevar un pequeño tentempié y su juguete favorito para tranquilizarse.

No esperes una gran concentración ni largas explicaciones por parte del niño. El objetivo principal es que tenga una experiencia positiva y se familiarice con el entorno del museo. Los tipos de museos más adecuados para esta franja de edad son las exposiciones interactivas, los museos infantiles y las muestras ricas en estímulos sensoriales centradas en los sentidos.

Para niños de 3 a 6 años (preescolares): A esta edad el niño ya percibe las exposiciones con mucha más intensidad. Aprende de forma activa, hace preguntas y es capaz de relacionar las cosas. Al elegir un museo o una exposición, opta por elementos interactivos, talleres, rincones creativos o muestras sobre animales, dinosaurios, tecnología o naturaleza.

La duración de la visita debería ser de aproximadamente una a dos horas con posibilidad de descanso. Participa de forma activa, explícale lo que ve, hazle preguntas y motívalo a descubrir.

Para niños en edad escolar (6 años o más): A partir de los seis años son capaces de captar mejor el tema de la exposición o del museo. Ya no dependen solo de la interactividad y pueden apreciar exposiciones museísticas clásicas con objetos históricos o obras de arte. Tienen capacidad para recordar información y percibir conexiones más profundas.

Elige la exposición según los intereses actuales del niño; los animales, el espacio, la ciencia, la tecnología o la historia son temas estupendos que realmente atraen a los niños de esta edad. Fomenta su interés e intenta relacionar la visita con los conocimientos que adquieren en la escuela. La duración puede variar entre una y dos horas según la complejidad del tema y la capacidad de atención del niño.

¿Tipos de museos y cómo elegir el adecuado?

Museos interactivos: Los museos interactivos gustan a niños de todas las edades porque crean un ambiente de juego vinculado al aprendizaje. Estas exposiciones suelen centrarse en la ciencia, la tecnología, el cuerpo humano, fenómenos físicos o la naturaleza. Aquí los niños pueden interactuar con los módulos, manipularlos, probar cosas en primera persona y vivir sus propios descubrimientos.

Museos de ciencias naturales: Las exposiciones de carácter naturalista permiten a los niños conocer animales, plantas o dinosaurios y organismos que vivieron en la Tierra. Conviene preparar al niño sobre el tema con antelación, por ejemplo con un libro o un breve documental. Así podrán relacionar mejor lo que ven con la información recién adquirida.

Galerías de arte: Puede parecer que una galería aburra a los niños, pero es justo lo contrario. El niño aprende a percibir colores, formas, técnicas de pintura o de escultura. Puedes atraer sus sentidos conversando sobre lo que piensan del cuadro, qué emoción les despierta o qué creen que expresa. También es una buena idea participar en un taller de la galería.

¿Cómo preparar al niño para visitar un museo o una exposición?

Planifica la fecha según cuándo el niño está más despierto y activo. Revisa el horario de apertura e intenta evitar los fines de semana, cuando suele haber más gente. Explícale de forma clara y breve adónde irán y qué harán allí. Para la visita conviene llevar agua y, si es necesario, un pequeño tentempié.

Si el niño empieza a aburrirse o dispersarse, cambia también tu enfoque. Hazle preguntas, muéstrale algo interesante o toma un descanso.

¿Por qué visitar museos y exposiciones con niños?

Apoyo al desarrollo del niño: Las visitas regulares a museos potencian de forma excelente el desarrollo infantil. Mejoran la capacidad de percibir y comprender, el pensamiento crítico, la lógica, la imaginación y la creatividad. Las investigaciones confirman un efecto positivo en el lenguaje y la ampliación del vocabulario.

Habilidades sociales: En los museos los niños se encuentran en situaciones que favorecen la comunicación y la colaboración con el grupo y con los padres. Aprenden a comportarse adecuadamente en un entorno nuevo y a respetar las normas.

Experiencia emocional: Visitar una exposición es para el niño una vivencia que recordará con gusto. Gracias a las experiencias compartidas, podéis estrechar la relación y mejorar la comunicación entre vosotros y el niño.

Vale mucho la pena visitar museos y exposiciones con niños, pero es importante adaptar la actividad a la edad y a los intereses del niño