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Meriendas saludables y duraderas para excursiones de verano

Cuando salimos de excursión con niños, la merienda es una parte esencial de cualquier mochila. Para que el día salga redondo, los más pequeños necesitan una merienda completa y de calidad, que les aporte suficiente energía y que, a la vez, se mantenga en buen estado incluso con altas temperaturas exteriores. No todos los alimentos son adecuados para pasar todo el día en la mochila. Una merienda adecuada debe ser saludable, nutritiva y rica, pero sobre todo práctica y segura.

Criterios básicos para elegir meriendas para excursiones de verano

El primer y más importante aspecto es la resistencia de la merienda al calor. El verano suele traer temperaturas altas que pueden acelerar el deterioro de los alimentos, por lo que es fundamental elegir alimentos más resistentes al calor y envasarlos correctamente.

Otro criterio se refiere al perfil nutricional. La merienda debe incluir un equilibrio de hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y fibra, que ayudan a mantener a los niños activos en buena forma y les proporcionan la energía necesaria para un día lleno de actividades.

Fruta y verdura: cómo elegirlas y empaquetarlas correctamente

La fruta es una excelente fuente de vitaminas, fibra y energía, pero no siempre soporta bien el transporte prolongado con calor. Para excursiones largas conviene optar por frutas más firmes, como manzanas o peras.

También son una buena opción los frutos pequeños como arándanos, fresas o uvas, guardados en recipientes para merienda con tapas herméticas. Evita los melones o los melocotones demasiado maduros, que son muy jugosos y se estropean con facilidad.

La verdura es aún más resistente. Son muy prácticas, por ejemplo, la zanahoria cortada en trocitos, el pepino o el pimiento. También podemos recomendar tomatitos cherry, que son dulces.

Para empaquetar frutas y verduras, recomendamos usar cajas adecuadas para merienda y, si es posible, una bolsa isotérmica.

La base energética de toda excursión

Una rica fuente de hidratos de carbono que aporta a los niños energía de liberación progresiva. Su gran ventaja en las excursiones es además su resistencia a las temperaturas de verano.

Entre las soluciones sencillas están las barritas caseras de muesli o las galletas de avena, en las que controlas la cantidad de azúcar añadido y puedes incorporar frutos secos o fruta deshidratada.

Los panecillos o panes integrales pueden rellenarse con queso o jamón, pero solo si no hace demasiado calor o si los llevas bien protegidos en una bolsa térmica.

Como extra, las tortitas de maíz crujientes o los biscotes salados tienen una larga vida útil y a muchos niños les gustan por su sabor neutro.

¿Qué fuentes de proteínas son adecuadas para llevar?

Las proteínas son clave en cualquier excursión porque proporcionan a los niños saciedad, favorecen una buena recuperación muscular y les ayudan a mantenerse activos durante más tiempo. Sin embargo, elegir snacks proteicos adecuados en verano puede ser delicado, ya que las proteínas suelen ser más propensas a estropearse.

Si buscas fuentes de proteína duraderas, la primera opción deberían ser los frutos secos y semillas. Almendras, avellanas, nueces, anacardos o las menos habituales nueces de Brasil aportan grasas saludables, minerales valiosos y fibra junto con proteínas de calidad. Además, se estropean muy lentamente, por lo que se adaptan perfectamente al calor del verano.

La carne deshidratada o jerky es otra opción excelente y resistente. Es una fuente de proteínas ideal para los niños a los que les gusta comer carne. Su ventaja está en su larga duración y su resistencia al calor. ¡Pero atención a la etiqueta! Elige jerky de calidad sin conservantes ni aromas añadidos y con poca sal.

Los lácteos son en general una excelente fuente de proteínas, pero en verano hay que ser muy precavidos y pensar en cómo conservarlos. Si viajáis con bolsa térmica, los quesos pequeños y firmes tipo Babybel o las barritas de queso son una opción segura. En cambio, los quesos blandos, los yogures o la leche aguantan menos con calor y no son ideales.

Otra gran alternativa son las proteínas vegetales en forma de snacks de legumbres (por ejemplo, garbanzos tostados o bolitas de falafel). 

Consejo: Los productos proteicos concentrados no son adecuados para niños. 

El toque dulce

La primera opción son las bolitas energéticas caseras elaboradas con dátiles, fruta deshidratada, copos, frutos secos y semillas. Se preparan fácilmente mezclando los ingredientes en una batidora y dándoles forma del tamaño deseado. 

La fruta deshidratada o las láminas de fruta son otra alternativa sencilla; lo mejor es que no lleven azúcares añadidos. Manzanas, albaricoques, arándanos rojos o mangos en versión seca son naturalmente dulces y, además, se conservan mucho tiempo.

Los horneados, como muffins caseros o tartas saludables sin rellenos cremosos, pueden ser una gran opción. Mejor prepararlos sin chocolate, que con el calor se derrite.

Barritas de cereal, snacks de fruta o diferentes barritas con semillas son prácticas, duraderas y perfectas para llevar. Ya se encuentran en cualquier supermercado. 

Consejo: Si tienes un termo, prueba a enfriarlo en el congelador y luego guarda dentro un polo. Debería mantenerse congelado varias horas incluso durante una excursión veraniega. 

Hidratación y bebidas para las excursiones

Por eso, la hidratación debe ser siempre la prioridad. En las excursiones hay que recordar a los niños que beban con regularidad, a sorbitos cada 20-30 minutos.

La mejor opción es, por supuesto, el agua, quizá aromatizada con una gota de limón o unas hojas de menta. Es la solución más sencilla y eficaz, y no es una bebida azucarada.

Evita, en cambio, refrescos azucarados, bebidas energéticas o zumos artificiales: contienen mucho azúcar y son contraproducentes para la sed. Se aceptan como excepción los zumos de calidad (en poca cantidad) o los zumos naturales diluidos.

Otra buena opción casera son los tés helados sin azúcar o infusiones frutales, aunque no conviene mantenerlos demasiado tiempo en las botellas. Para conservar la bebida fría y alargar su duración, usa un termo o una botella isotérmica de calidad.

Consejos prácticos para conservar y transportar las meriendas

Para que la merienda se mantenga fresca el mayor tiempo posible, recomendamos tener a mano algunos básicos. Son de gran ayuda las placas refrigerantes, que se colocan en el fondo de la mochila o dentro de bolsas térmicas para la merienda. Gracias a ellas se alarga significativamente la vida de los alimentos preparados.

Muchos tipos de fiambreras prácticas ya incluyen un elemento refrigerante integrado, lo que puede ser una solución muy cómoda y económica. En el mercado hay una amplia oferta de cajas de distintos tamaños y formas, diseñadas específicamente para viajar y mantener la comida a temperatura de nevera.

Preparar meriendas para las excursiones no tiene por qué ser estresante. Basta con un poco de planificación, elegir alimentos resistentes al calor y usar algunas ayudas prácticas. Involucra también a los niños en la preparación. Comerán con más ganas.

Y ahora, ¡a disfrutar de la excursión!