Envío gratis desde 149,00 €
Todos los artículos

Los niños necesitan el pensamiento crítico

Los niños que crecen en el siglo XXI necesitan mucho más que un simple conocimiento de hechos; deben pensar de forma crítica. Necesitan la capacidad de analizar, evaluar situaciones y aprender a encontrar por sí mismos las mejores soluciones o verificar la información. Como padre o madre, quizá se pregunte cómo fomentar en su hijo precisamente estas capacidades y cómo ofrecerle un entorno educativo ideal directamente en su hogar. 

¿Qué significa exactamente el pensamiento crítico en los niños y por qué es importante?

El pensamiento crítico se refiere a la capacidad de analizar información, evaluar su veracidad, plantear preguntas relevantes y formular conclusiones propias basadas en argumentos racionales. Es una de las competencias más importantes en la vida, porque permite a los niños orientarse en el aluvión de información del mundo de internet y los medios. Un niño con pensamiento crítico desarrollado no se conforma con respuestas superficiales, sino que es capaz de cuestionar, argumentar y formar opiniones propias.

A diferencia de la mera memorización de datos, el pensamiento crítico enseña a los niños a dudar, a hacer preguntas y a descubrir cómo funcionan las cosas en su contexto. Esto les permite no solo recordar la información a largo plazo, sino también comprenderla en un marco más amplio. 

Las personas con una buena capacidad de pensamiento crítico suelen disfrutar de un mayor éxito profesional, relaciones más satisfactorias y una mejor aptitud para resolver los problemas de la vida

¿Cuándo es ideal empezar a desarrollar el pensamiento crítico?

¿Entonces, cuándo empezar? Ya a la edad de dos a tres años puede plantear a los más pequeños preguntas sencillas y claras del tipo «¿Por qué?» y «¿Cómo?», con lo que les muestra que las cosas tienen causas y relaciones. Así se potencia la curiosidad natural, que es la base de un enfoque crítico hacia el mundo.

El propio niño empezará a percibir lo que ocurre a su alrededor y a hacer preguntas. Los niños de entre tres y cinco años atraviesan la llamada fase del «por qué»; aprovéchela al máximo. No deje preguntas sin respuesta; al contrario, anímele a formularlas, respóndalas con detalle, pero también permítale que intente encontrar la respuesta por sí mismo.

Por ejemplo, con los más pequeños es estupendo analizar situaciones de los cuentos. Los escolares ya pueden desmenuzar cuestiones sociales reales y el mundo que les rodea

Consejos prácticos y actividades para desarrollar el pensamiento crítico en casa

Formule a los niños preguntas abiertas del tipo «¿Qué crees que pasaría si…». Evite las respuestas de una sola palabra. Anime al niño a fundamentar su opinión y escúchelo con atención. El debate favorece la capacidad de presentar las propias ideas.

Son excelentes, por ejemplo, los debates familiares sobre distintos temas, el juego de roles, los juegos de resolución de problemas, los rompecabezas, los juegos de mesa lógicos y las actividades creativas. 

Ejemplos de actividades para casa:

  • Acertijos lógicos e historias para resolver
  • Planificación de actividades familiares conjuntas
  • Cocinar juntos con el niño, comentando los pasos
  • Analizar situaciones de películas y libros

No obligue al niño a llegar a la solución correcta, deje que la descubra por sí mismo. En todo caso, puede orientarle suavemente con preguntas guía, pero deje la decisión final en sus manos.

Desarrollar el pensamiento crítico no tiene por qué ser complicado si se convierte en una parte natural de las actividades cotidianas. Los juegos también pueden ayudarle mucho en ello.