Envío gratis desde 149,00 €
Todos los artículos

Juegos de construcción que entretienen a los niños durante horas (y les enseñan algo)

Los juegos de construcción son un clásico atemporal del juego infantil desde hace generaciones. Y el motivo es claro: con ellos el niño no solo se divierte, también aprende a pensar, combinar, crear y colaborar. Quizá el juego de construcción más conocido sea el danés LEGO. Hoy existe una amplia gama de otros juegos. Desde los de madera, pasando por los magnéticos y metálicos, hasta los modernos sistemas de pistas. Así, cada niño puede encontrar el suyo, según su edad e intereses.

Los juegos de construcción no son solo LEGO: lo que realmente aportan a los niños

Los juegos de construcción son uno de los recursos lúdicos más completos. Desarrollan la motricidad fina, la paciencia, la orientación espacial y el razonamiento lógico. Con ellos, los niños aprenden a colaborar o a resolver problemas por sí mismos. A menudo activan también su imaginación y crean un mundo que refleja su mundo interior y sus intereses.

Hoy existen muchos tipos de juegos de construcción: de montaje, magnéticos, de madera,  electrónicos, pistas de canicas... Cada tipo desarrolla algo distinto y atrae a diferentes perfiles de niños.

Al elegir, conviene tener en cuenta:

  • la edad y las habilidades del niño
  • el tamaño y el acabado de las piezas
  • la versatilidad a la hora de construir
  • los intereses (coches, carreras, naturaleza, historias...)
  • la calidad del material y la seguridad

No existe un juego de construcción universalmente «mejor». Algunos niños aman la precisión y la lógica; otros prefieren la creación libre. Por eso es tan importante elegir en función de cómo es su hijo.

Para los constructores más pequeños (1–3 años): piezas grandes, colores y formas básicas

A esta edad, la prioridad es la seguridad, la sencillez y una adecuada estimulación visual. Son ideales los juegos con piezas grandes y fáciles de agarrar, colores vivos y, si es posible, motivos de formas básicas o animales.

Aquí entran los clásicos juegos de plástico como LEGO DUPLO, o alternativas con piezas más grandes. Incluso a esta edad los niños pueden empezar a comprender los principios básicos de la construcción y la combinación de formas.

Otra opción interesante son los bloques de madera, preferiblemente con un acabado suave o natural que estimule el tacto. Para los más grandecitos ya se pueden usar también sencillos juegos magnéticos, que se conectan con facilidad y no exigen gran precisión.

Para preescolares (3–6 años): creatividad, historias y construcción desde la imaginación

Los niños a esta edad empiezan a crear historias más complejas e incorporan el mundo de la fantasía. Son ideales los juegos que permiten construir un “mundo”: una ciudad, una granja, una casita, una pista de carreras o la base de sus héroes.

Además de los juegos clásicos como SEVA, que fomenta el pensamiento lógico y la orientación espacial, también son populares los sistemas magnéticos, que unen fácilmente formas de colores en estructuras simples y también más complejas.

También gozan de gran popularidad las construcciones de madera, que enseñan paciencia y motricidad fina. Con ellas, los niños pueden construir puentes, casas, torres y escenas según su imaginación. No están limitados por unas «instrucciones» sobre lo que debe salir.

Un desvío divertido respecto a la construcción clásica es la categoría de las pistas de canicas: juegos sencillos en los que los niños siguen el movimiento y pueden ajustar la trayectoria. Así aprenden causalidad y paciencia.

Para escolares (6+): construcción, lógica, tecnología y grandes proyectos

A los niños mayores les gustan los retos. En esta etapa ya construyen según esquemas más complejos o bien conciben proyectos ambiciosos a su manera.

Pueden continuar con versiones ampliadas de los clásicos, como LEGO Creator, Technic o sets ampliados de Seva. También son excelentes los juegos del tipo GraviTrax, donde el niño puede montar su propia pista funcional y afinar causas y efectos.

También son adecuados los juegos con elementos de tecnología, como por ejemplo módulos electrónicos, en los que se encienden LEDs, se oye un sonido o se pone en marcha un motor. Con estos juegos se desarrollan nociones básicas de física y la capacidad de seguir instrucciones lógicas. 

Clásicos retro que no envejecen (y a menudo vuelven a ponerse de moda)

Junto a los juegos modernos están los que recordamos de la infancia. Por ejemplo, las construcciones metálicas Merkur: amadas u odiadas, pero sin duda entrenan la paciencia y el pensamiento técnico como pocas. Son ideales para niños más diestros a quienes les gustan el detalle y la precisión.

En la categoría «retro» podemos incluir también SEVA, un icónico juego checo que sigue fabricándose y ampliándose con nuevos elementos. Hoy lo valoran no solo los padres, sino también los niños que quieren probar una construcción “de verdad”.

Y por último, los bloques y juegos de madera con letras o formas básicas son una opción ideal para padres que buscan un juego lo más natural y resistente posible. La madera no envejece, y los niños suelen desarrollar con ella un vínculo que perdura.

No existe el juego de construcción universalmente mejor. Pero sí existe el mejor para su hijo, según lo que le divierte, cómo le gusta crear y cómo interactúa con su entorno. No tema combinar distintos tipos: madera con magnéticos, clásicos con electrónicos. Cada uno de ellos impulsa al niño en una dirección diferente.

Explore la oferta actual de juegos de construcción en nuestra tienda online e inspírese con lo que podría llamar la atención de su pequeño constructor.