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¿Dónde encontrar tiempo para ti incluso con un niño pequeño?

A veces puede ser todo un desafío encontrar tiempo para ti. Los niños requieren cuidados y atención especiales, tanto desde el punto de vista emocional como físico. Sin embargo, cuidarte no es un lujo, sino una necesidad para mantener un cuerpo y una mente sanos. 

1. Comprender las necesidades del niño

Un niño pequeño empieza a explorar el mundo que lo rodea con mayor curiosidad e independencia. Esto significa que a menudo te encuentras con la necesidad de supervisión y apoyo constantes. Es clave comprender los hitos del desarrollo que atraviesa a esta edad — desde los primeros intentos de comunicarse hasta las reacciones emocionales.

Según los psicólogos del desarrollo, los niños alrededor de los dos años atraviesan la llamada «separación», cuando por primera vez toman conciencia de su individualidad. Esto puede manifestarse en la necesidad de poner a prueba sus límites, lo cual suele ir acompañado de frustración y berrinches. La clave es garantizar un entorno seguro y de apoyo donde el niño pueda expresar estas emociones y aprender a gestionarlas.

Los padres deben estar preparados para que la rutina diaria se vea a menudo interrumpida por arrebatos repentinos del niño, habituales a esta edad. La capacidad de responder con rapidez y paciencia a los cambios puede contribuir de manera significativa a reducir el estrés.

2. Establecer una rutina que funcione para ti y tu hijo

La rutina es clave para los niños de dos años, ya que proporciona una sensación de seguridad y previsibilidad. Un régimen consistente no tiene por qué significar rigidez, sino más bien una estructura dentro de la cual moverse con cierta flexibilidad.

Al planificar el día, intenta tener en cuenta las necesidades de toda la familia. También las tuyas. Procura reservar tiempo para actividades importantes tanto para el niño como para ti. Por ejemplo, leer juntos o salir a pasear puede resultar agradable para ambos. Intenta también compartir las responsabilidades familiares con tu pareja. Es ideal hacerlo cuando tu pareja no esté trabajando, como por las tardes o los fines de semana. También puedes pedir a los abuelos que cuiden al niño. Y, en último término, considerar contratar a una niñera. Nosotros recomendamos encarecidamente disponer de vez en cuando de 2-4 horas para ti, en las que puedas hacer solo lo que te apetezca. 

Si la edad de tu hijo lo permite, inclúyelo en tareas sencillas, como recoger los juguetes o ayudar en la cocina. No solo reforzarás sus habilidades y su autoestima, sino que también te liberarás un poco de tiempo para tus propias actividades.

3. Aprovechar el tiempo cuando el niño duerme o está entretenido

El tiempo en que el niño duerme es una oportunidad ideal para que los padres se regeneren y repongan energía. Algunos padres aprovechan esos momentos para las tareas del hogar, pero también es importante reservar parte de ese periodo para descansar. Actividades creativas, la lectura o una breve meditación pueden ser excelentes maneras de relajarse y recargar fuerzas. A veces también puedes disfrutar de un rato para ti cuando el niño está entretenido jugando o viendo dibujos.

Prepararte para los posibles ataques de aburrimiento del niño es clave. Asegúrate de tener a mano distintos juguetes o actividades que lo mantengan interesado. Juguetes interactivos, rompecabezas o construcciones pueden entretenerlo el tiempo suficiente para darte el espacio que necesitas. El equilibrio entre descanso y productividad es esencial. No tienes por qué sentir culpa si, en lugar de limpiar, prefieres dedicar un rato a ti y tomarte con calma un té o un café

4. Implicar a la familia y a los amigos: apoyo y compartir

Como ya mencionamos más arriba, criar a un niño puede ser mucho más sencillo con el apoyo de los más cercanos. No dudes en pedir ayuda a la familia y a los amigos. A menudo están dispuestos a ayudar más de lo que crees. Organizar un cuidado compartido puede ser el siguiente paso. Puedes acordar con amigos o vecinos turnarse para cuidar a los niños. De este modo, todos ganan tiempo para dedicarse a sí mismos.

El apoyo de los cercanos no trata solo de ayuda práctica, sino también de apoyo emocional. Poder compartir tus vivencias y preocupaciones con alguien que esté pasando por una etapa similar puede tener un efecto terapéutico.

5. Crear tiempo para ti: estrategias y consejos

Crear tiempo para ti puede empezar con pequeños pasos. Comienza por fijarte objetivos claros y realistas sobre cuándo quieres tener un momento para ti. Incluso cinco minutos al día en silencio pueden tener un impacto positivo en tu estado mental. Liberar emociones con un paseo al aire libre o ejercicio suave, como el yoga, también puede aliviar el estrés y la tensión. El ejercicio diario no tiene que ser intenso; lo importante es la regularidad. Si está en tus posibilidades estar a solas durante un rato, intenta decidir de antemano cómo quieres emplearlo. ¿Quieres ordenar con calma en casa, leer o darte un cuidado de belleza? En el mejor de los casos, elige una actividad que te haga feliz y no algo que simplemente está en tu lista de tareas. 

6. Reducir el estrés y cuidar la salud mental

La salud mental no debe desatenderse, especialmente en periodos de cuidado intenso del niño. Gestionar el estrés puede incluir distintos métodos, desde técnicas de relajación hasta consultar con un profesional. Cuidar tu bienestar mental también significa prestar atención a tu cuerpo. Procura una alimentación adecuada, en la medida de lo posible dormir lo suficiente e, idealmente, mantener una actividad física regular.

Si sientes que necesitas apoyo, intenta pedirlo. Existen numerosos servicios y recursos que pueden ayudar a los padres a sobrellevar mejor los periodos exigentes. Recuerda que todo padre aprende sobre la marcha y que las historias compartidas pueden ofrecer consejos útiles y ánimo.

Encontrar tiempo para ti en un periodo exigente de cuidado de un niño pequeño puede sonar como una meta inalcanzable. Sin embargo, con un poco de planificación, el apoyo de tu entorno y la disposición para adaptarte a las necesidades cambiantes, se puede alcanzar un equilibrio satisfactorio. Recuerda que cuidarte no es un acto de egoísmo, sino que es imprescindible para brindar un cuidado eficaz y amoroso a tu hijo.