¿Ha llegado ya el momento adecuado para dejar a un niño solo?
Considere la edad, la autonomía y la capacidad de reaccionar ante diversas situaciones. Factores igualmente importantes son también las condiciones en el hogar, el entorno y el enfoque educativo particular de cada familia.
Según la ley, los padres o tutores legales siempre tienen la plena responsabilidad de la seguridad y la salud de sus hijos. Además de la ley, también desempeña un papel importante la preparación psicológica del niño. Algunos niños manejan la soledad mejor que otros.
También es bueno confiar en el niño y enseñarle a ser autónomo. Sin embargo, un control excesivo y una supervisión constante pueden tener efectos negativos, como menor autonomía, timidez al tomar decisiones o falta de autoestima. Un enfoque equilibrado favorece el desarrollo saludable del niño y su preparación para afrontar diversas situaciones.
Dejar a un niño menor de 6–7 años sin supervisión supone un riesgo muy alto. A partir de los 8–10 años, puede quedarse solo en casa por períodos cortos, pero solo si el niño ya maneja con seguridad las reglas básicas y las situaciones de emergencia, si tiene a mano los contactos de los padres y está claramente instruido sobre qué hacer en distintos casos. Es conveniente, por ejemplo, acordar con los vecinos que el niño está solo en casa para que puedan echarle un ojo en caso necesario.
Si se produce una lesión o un daño a la propiedad durante la ausencia de los padres, incluso se puede sancionar al progenitor por una supervisión insuficiente. Por ello, tenga siempre en cuenta las capacidades concretas y la madurez psicológica de su hijo.
La edad del niño es un factor clave a la hora de decidir el tiempo sin supervisión. En general, se recomienda lo siguiente:
- 6–8 años: El niño puede estar sin supervisión como máximo unos pocos minutos
- 9–12 años: El niño ya puede ser más autónomo y puede permanecer 1–2 horas solo en casa. No obstante, es necesaria una preparación previa y comprobaciones reiteradas.
- 13–15 años: Habitualmente el niño puede quedarse solo varias horas o incluso más tiempo.
- 15 años y más: La mayoría de los adolescentes ya manejan bien estar solos.
No subestime, sin embargo, la madurez personal del niño: cada niño es una persona individual y la edad es solo una guía orientativa.
No solo la edad determina si el niño puede quedarse solo en casa. Observe la preparación emocional: ¿el niño necesita contacto constante? ¿Cómo reacciona ante situaciones inusuales?
Las habilidades prácticas son importantes: el niño debe saber manejar el teléfono, llamar a la línea de emergencias, conocer las reglas del hogar (no abrir a nadie, manipulación de electrodomésticos, etc.). Si duda en estas habilidades, espere.
Un indicador positivo de preparación es la reacción tranquila del niño ante la soledad de corta duración sin ansiedad ni inseguridad. El niño debería informar proactivamente de cómo está y saber cómo actuar en situaciones críticas.
La decisión de dejar a un niño sin supervisión debe ser siempre meditada, gradual y contar con el consentimiento del niño. Recuerde el principio de construir autonomía y confianza paso a paso.