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¿Cuándo y cómo empezar a invertir dinero para los niños?

¿Cuándo es el momento adecuado para empezar a familiarizar a un niño con sus primeras inversiones y cómo hacerlo para que comprenda principios que le servirán en el futuro? Cada niño, por supuesto, necesita un enfoque distinto según su edad; aun así, existen puntos claramente definidos a los que puedes ceñirte al tomar esta decisión. 

¿Cómo abordar la inversión con los niños?

Invertir con los niños influye en su capacidad futura para gestionar bien su dinero. Un niño que empieza a experimentar el valor del dinero y su rentabilidad comprende, desde bastante temprano, que los recursos financieros no son solo para el consumo. En lugar del ahorro habitual en una cuenta, la inversión ofrece la posibilidad de una mayor revalorización del dinero gracias al interés compuesto y al crecimiento del valor de los activos.

Muchos padres confían únicamente en productos de ahorro clásicos con intereses bajos. A largo plazo, esta estrategia no tiene demasiado sentido por la inflación, que puede reducir de forma notable el valor del ahorro. Invertir en activos bien seleccionados puede traducirse en una mejor protección del ahorro y una rentabilidad razonable en un horizonte de varios años.

En muchos países es habitual que los niños aprendan sobre inversiones ya en la escuela. Los países escandinavos, y también Canadá o Australia, han incorporado la educación financiera a los planes de estudio de primaria. El resultado de este enfoque son hábitos financieros de los adultos estadísticamente mejores.

La experiencia práctica con la inversión enseña a los niños a pensar de forma racional sobre el dinero y les ayuda a adquirir las habilidades básicas necesarias para tomar decisiones financieras responsables. Los niños que empiezan a invertir con sus padres tienen, de forma comprobada, más probabilidades de convertirse en adultos financieramente independientes y económicamente estables.

¿Cuándo es óptimo empezar?

Los niños en edad preescolar son capaces de entender los principios básicos del ahorro y darse cuenta de que posponer el consumo puede aportarles algo extra con el tiempo. Alrededor de los cinco a ocho años puedes llevar a la práctica de forma muy sencilla varios principios de inversión mediante juegos, ahorro simple o ejemplos realistas.

La franja de 9 a 13 años es un periodo ideal en el que el niño ya entiende el valor del dinero y la diferencia entre los gastos, el consumo y apartar dinero. En esta etapa puedes mostrar con facilidad cómo funciona el principio motivador de la inversión: qué significa el crecimiento del valor de las inversiones y cómo se genera el beneficio.

Para los adolescentes (13–18 años) ya es apropiada una forma de educación financiera más avanzada. En este periodo puedes presentar los principios básicos de las acciones, los fondos o los ETF. Los mayores son capaces de comprender ejemplos concretos del mundo real, valorar los riesgos y darse cuenta de que invertir no significa rendimientos inmediatos, sino un trabajo consistente y a largo plazo con las finanzas.

Para que el niño pueda decidir de forma independiente sobre sus inversiones, debería tener alrededor de 16 años. Hasta entonces, los padres deberían hablar de inversión con sus hijos, explicar cada paso y guiar al niño gradualmente hacia la autonomía.

¿Cómo explicar a los niños el principio de invertir de forma sencilla?

Para los más pequeños basta con entender la inversión como aplazamiento del consumo: en lugar de gastar el dinero de inmediato, lo conservamos para que con el tiempo se revalorice. Los niños en edad escolar ya pueden empezar a decidir por sí mismos sobre una pequeña parte del dinero: un monedero con su paga es un inicio ideal. Muestra al niño un ejemplo de inversión en activos pequeños, como objetos de colección o bienes que ganan valor con el tiempo. De este modo presentarás la diferencia entre “consumo” e “inversión”.

Con los adolescentes es adecuado introducir instrumentos de inversión reales. También bastan simulaciones de inversión, gracias a las cuales el adolescente obtiene una visión del mundo de las acciones, los fondos y los ETF. Recomendamos presentar una demostración práctica de carteras y seguir su evolución, hablar de la regularidad y del interés compuesto.

Al explicar, mantente fiel a los hechos y no simplifiques en exceso los riesgos de inversión, para que los niños entiendan que todo tiene sus reglas y que invertir siempre trata del equilibrio entre el riesgo y la posible recompensa.

¿Qué errores evitar al invertir con los niños?

Entre los errores más comunes está el comenzar tarde. Cuanto antes empieces a explicar a los niños los fundamentos de las finanzas, más fácil será su camino hacia la independencia financiera.

Evita los productos financieros demasiado complejos. No tiene sentido que un niño invierta en instrumentos que no entiende. Cada inversión debe corresponder a su categoría de edad y a la capacidad del niño para comprender el principio.

Otro error frecuente es la falta de comunicación consistente. El padre o la madre debería explicar al niño las actividades de inversión de forma clara e inequívoca.

No te limites a un solo tipo de activo: la diversificación adecuada es necesaria incluso en inversiones infantiles más pequeñas.

¿Qué productos elegir?

En el mercado existen varios tipos de productos adecuados para invertir dinero para niños

Cuentas de ahorro y planes de ahorro para la vivienda – productos tradicionales

Las cuentas de ahorro siguen siendo la opción preferida de los padres por su sencillez, liquidez, riesgo casi nulo y fácil acceso. Las cuentas de ahorro infantiles suelen ser sin comisiones y, por lo general, permiten a los padres un acceso en línea sencillo. Sin embargo, su desventaja es una rentabilidad muy baja, que por lo general apenas cubre la inflación.

Fondos de inversión – una vía sencilla hacia la diversificación

Los fondos de inversión agrupan el dinero de muchos clientes y luego lo invierten en diversos activos, como acciones, bonos o bienes inmuebles. La ventaja de estos fondos es su fácil accesibilidad y gestión sencilla: gestores de carteras experimentados invierten activamente por ti a través del fondo.

ETF – herramienta moderna de bajo coste

Los ETF (Exchange Traded Funds – fondos cotizados) son un instrumento de inversión moderno que gana popularidad gracias a comisiones más bajas y a una mayor transparencia en comparación con los fondos de inversión tradicionales. Los ETF suelen replicar la evolución de un índice (p. ej., S&P 500 o MSCI World). Invertir mediante ETF significa que el niño posee una pequeña participación en cientos o incluso miles de empresas en todo el mundo, lo que reduce el riesgo de la inversión.

Acciones y bonos

Las inversiones directas en acciones o bonos ya requieren conocimientos y experiencia más profundos. Las acciones suponen la propiedad de una participación directa en una empresa; su ventaja es la posibilidad de rendimientos muy altos, aunque existe también un mayor riesgo de una marcada volatilidad del valor de la inversión. Los bonos funcionan prestando dinero a una empresa o al Estado a cambio de un interés anual establecido (rentabilidad). Por tanto, son productos más conservadores, destinados principalmente a preservar el valor del dinero.

¿Cuánto deberían invertir regularmente los padres?

La cantidad mínima de inversión periódica recomendada para niños se sitúa aproximadamente entre 500 y 1.000 Kč al mes. Invertir cantidades pequeñas de forma regular tiene una ventaja clave: elimina el riesgo de un mal momento de entrada al mercado y, a largo plazo, permite beneficiarse del promedio del coste de inversión. Aportes mensuales más altos acelerarán, por supuesto, el crecimiento total de la inversión, pero cada familia debe guiarse principalmente por sus posibilidades financieras y evitar sobrecargar en exceso el presupuesto familiar.

La cartera que combina varios productos suele ser la solución ideal, gracias a lo cual el niño obtiene no solo recursos financieros, sino también experiencia real con la inversión.

Si estás pensando en invertir junto con tu hijo, empieza cuanto antes. Elige productos sencillos y transparentes y utiliza distintas actividades y juegos para que la inversión le resulte divertida y, al mismo tiempo, formativa.