Vivir en familia nuevas experiencias compartidas y recargar energía del entorno marino suena tentador. Aun así, puedes preguntarte: ¿Cómo elegir las vacaciones? ¿Cuándo es realmente el momento adecuado? ¿No es demasiado pronto para el niño? ¿Qué deberíamos tener en cuenta al planificar el viaje?
¿A qué edad ir por primera vez al mar con un niño?
Viajar con un bebé atrae a muchos padres. El bebé todavía no camina, es relativamente poco exigente en cuanto a actividades y estar fuera de casa puede ser más sencillo de lo que parece. Al mismo tiempo, ten en cuenta que los niños menores de un año tienen un horario específico. Céntrate ante todo en el estado de salud del pequeño. Los pediatras suelen recomendar esperar al menos hasta los 6 meses de edad, cuando el bebé ya tiene las vacunas básicas y su inmunidad es más fuerte. Si el niño está sano y tolera bien los cambios de entorno, ¡a viajar!
Es adecuado un clima templado sin temperaturas extremas, idealmente fuera de la temporada alta de verano. El alojamiento debería estar equipado con aire acondicionado.
La etapa de los niños pequeños es un período en el que los niños viven el entorno que les rodea de forma muy intensa. A la vez, es un momento en que las primeras vacaciones en el mar pueden ser realmente beneficiosas: fomentan su desarrollo motor y sensorial. El niño a esta edad ya se comunica más y descubre todo lo nuevo con entusiasmo. Los niños pequeños necesitan atención y supervisión constantes. El entorno de la playa puede ser exigente en cuanto a atención para los padres.
Al mismo tiempo, los niños pequeños tienen la piel más sensible, que requiere una protección solar rigurosa. No olvides que la rutina del niño puede cambiar o ajustarse durante las vacaciones. Permítanse un ritmo más flexible, asumiendo que probablemente tendrán que adaptarse al niño en algunas circunstancias.
Para los niños, es ideal un acceso gradual al mar.
Los preescolares ya están acostumbrados a cambios mayores y afrontan mejor las nuevas situaciones. Por eso, la franja de tres a cinco años suele considerarse por los especialistas como el momento ideal para el primer viaje al mar. Los niños ya se comunican bien, tienen habilidades motoras más desarrolladas y saben entretenerse jugando por sí mismos. Además, son capaces de manejar la nueva situación mucho mejor a nivel emocional.
En este periodo, los niños ya perciben de verdad las particularidades del mundo marino: se interesan por el agua, la naturaleza y los animales marinos; aprenden a respetar las normas de seguridad en la playa o en el agua y desarrollan vínculos sociales con otros niños. También son físicamente más resistentes y se adaptan más fácilmente a los cambios de entorno o de alimentación. La desventaja de esta edad puede ser cierta "rebeldía" que puede surgir durante los viajes largos. Por ello, prepara al niño con antelación: hablad de lo que le espera y mirad juntos imágenes o el mapa.
Elección de un destino adecuado
Las zonas del Mediterráneo suelen ser una opción ideal por sus condiciones climáticas templadas. Países como Grecia, Croacia, Italia o España se recomiendan a menudo por su clima estable, el agua salada y sus playas de calidad. Si planeas viajar con un niño pequeño, elige mejor un periodo fuera de los mayores calores del verano: mayo, junio o septiembre suelen ser ideales. Así también evitarás las multitudes.
En destinos tropicales con una humedad del aire demasiado alta, el cambio de entorno suele ser más exigente y las condiciones climáticas pueden afectar negativamente al organismo más sensible del niño, aumentando el riesgo de sobrecalentamiento, insolación o problemas cutáneos. Además, el viaje a estos lugares suele ser mucho más largo y exigente para el niño.
¿Coche, avión o autobús?
Otro factor clave a la hora de elegir vuestro primer viaje al mar es el medio de transporte. Los padres suelen valorar si optar por un viaje en coche, más lento pero flexible, o por un viaje en avión, más rápido pero algo menos confortable. Ambos medios tienen sus ventajas e inconvenientes.
Viajar en coche permite hacer una pausa en cualquier momento y adaptar todo a las necesidades del niño. Otra ventaja es la posibilidad de llevar la cantidad de cosas que se necesiten. No obstante, la duración ideal de un viaje en coche con un niño pequeño no debería superar ocho a diez horas de tiempo efectivo de trayecto.
Si eliges destinos accesibles en avión, podrás cubrir rápidamente mayores distancias y evitar cargar al niño con un trayecto largo por carretera. Para los niños menores de dos años existen regímenes especiales de viaje a bordo que permiten mayor confort. Elige vuelos cortos a destinos que duren como máximo dos o tres horas.
Los viajes en autobús con un niño pequeño no se recomiendan demasiado debido a las limitadas posibilidades de hacer paradas y al menor confort. Si aun así optas por el autobús, elige rutas más cortas y compañías contrastadas de antemano.
¿Cómo elegir el destino?
Al decidir la zona, nunca subestimes la calidad de los servicios y las recomendaciones o reseñas. Infórmate de antemano sobre el alojamiento; lo óptimo son hoteles familiares con áreas de juego para niños, piscinas, un buen programa de animación y posibilidad de servicio de guardería.
Es muy práctico contar cerca con una farmacia, un supermercado y un restaurante. Las familias también agradecen un acceso fácil a la playa con entrada progresiva al mar.
Pueden ayudarte las experiencias de otros padres compartidas en foros de viajes o en grupos sociales. También pueden asesorarte en una agencia de viajes.
¿Qué llevar para el niño?
Cuando hagas la maleta por primera vez para ir al mar con un niño, es fácil pasar algo por alto. Por eso, prepara una lista de todo lo imprescindible. Bañadores con protección UV, sombreros o gorras, cremas infantiles con un factor alto, pañales (parte de ellos puedes comprarlos también en destino), ropa, juguetes y libros favoritos. Pregunta en el hotel por una cama supletoria. No olvides también calzado especial para el agua, chalecos inflables o un flotador según la edad del niño.
Mete en la maleta juguetes sencillos, compactos y prácticos que puedan amenizar el viaje. Libros, pizarras de dibujo, rompecabezas de madera y, sobre todo, juguetes para el agua y la arena.
Planificar las primeras vacaciones familiares puede ser exigente, pero no debería desanimarte a hacerlas realidad. La edad óptima del niño, la elección del momento y del destino adecuados. Gracias a ello te asegurarás de que en las vacaciones vivas nuevas experiencias y quizá incluso regreses con energías renovadas.