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Consejos prácticos para enseñar a los niños a ordenar su habitación

Si tienes hijos, probablemente conozcas bien la situación en la que su habitación está llena de juguetes, ropa y todo tipo de cosas esparcidas por todas partes. La buena noticia es que mantener el orden en el cuarto infantil no tiene por qué ser un reto si involucras también a tus hijos.

La habitación infantil es un lugar donde pasan gran parte de su día. Por eso es fundamental que ese espacio no sea solo alegre y acogedor, sino también ordenado y bien organizado. El orden ayuda al niño a disfrutar más del juego y del descanso, y favorece su creatividad y concentración.

 

1. ¿Por qué es importante que el niño ordene su habitación?

Una habitación ordenada y limpia tranquiliza al niño, le ayuda a sentirse seguro y confiado. Los estudios muestran que los niños que viven en un entorno despejado tienen mejor concentración, aprenden con más facilidad y son menos propensos a las distracciones.

Ordenar su cuarto por sí mismo también ayuda al niño a desarrollar la responsabilidad. Cuando el niño ordena de forma regular y autónoma, aprende que, si guarda los juguetes, la próxima vez sabrá dónde están. 

El polvo, los alérgenos y diversos microorganismos pueden proliferar en un entorno desordenado o saturado. Si el niño ordena su habitación y la ventila con regularidad, se reduce el riesgo de reacciones alérgicas y problemas respiratorios. Los niños a quienes se les transmite desde pequeños la importancia de un entorno limpio construyen hábitos positivos para el futuro.



2. ¿A qué edad empezar a ordenar la habitación con el niño de forma regular?

Quizás dudes cuándo es mejor empezar a enseñar a los niños a ordenar su habitación. En general se cumple una regla simple: cuanto antes empieces, mejor. A los 2 o 3 años ya se les puede involucrar, por ejemplo pidiéndoles que alcancen un peluche o que guardéis juntos los bloques en una caja. Este paso sencillo ayuda al niño a comprender el concepto de ordenar.

A medida que el niño crece, se pueden añadir otras responsabilidades. Hacia los cuatro o cinco años ya puede clasificar los juguetes por categorías. Los coches de juguete por un lado, los peluches por otro, etc. Esta habilidad se puede desarrollar juntos mediante formas lúdicas y motivando al niño a través del juego.

Entre los 6 y 9 años el niño ya puede encargarse de forma autónoma del orden diario y semanal de su habitación. Los mayores de 10 años suelen ser capaces de mantener su cuarto en orden por sí mismos. Aun así, incluso a esa edad es importante revisar de vez en cuando el estado de su habitación y ayudar si es necesario.

 

3. Reglas básicas para ayudar a los niños con el orden

Es conveniente fijar un momento concreto para ordenar. Por ejemplo, cada noche antes de dormir o de forma regular el fin de semana. Con un horario claro es más fácil mantener el orden.

Para motivar al niño funcionan mejor los elogios, las recompensas y el refuerzo positivo. Muéstrale que valoras su esfuerzo. Una parte absolutamente clave es la organización adecuada de los juguetes y objetos del cuarto. Mediante cajas de almacenaje, cajones sencillos y estanterías. Como los niños son impulsivos y se distraen con facilidad, conviene dividir siempre el orden en pasos más pequeños. En lugar de un “ordena tu habitación” general, utiliza instrucciones concretas, como “guarda todos los peluches en la caja”, “pon los coches de juguete en la estantería” o “coloca los libros pegados a la pared”.

 

4. ¿Cómo resolver la acumulación de juguetes?

Todo padre sabe lo fácil y silenciosamente que se acumulan los juguetes. Cuando te das cuenta, la habitación está llena de cosas que el niño a menudo ni siquiera usa. La solución a largo plazo pasa por clasificar y reducir los juguetes de manera regular. Muéstrale periódicamente que ordenar menos cosas es mucho más sencillo y que el orden se mantiene mejor si cada juguete tiene su lugar.

Lo ideal es tener solo tantos juguetes como el niño realmente necesite y mientras juegue con ellos. La ventaja es que con menos juguetes el niño desarrolla más la imaginación y presta mayor atención a cada juguete. Al clasificar los juguetes, sé considerado con el niño, explícale por qué donáis algunas cosas.

 

5. Rituales diarios, semanales y mensuales para ordenar la habitación infantil

Un paso importante para mantener el orden en la habitación infantil es crear ciertos rituales regulares. Así los niños entenderán que ordenar no es una acción puntual, sino una parte integral de cada día. Los rituales diarios deben ser cortos y sencillos, pensados para que el niño, antes de dormir, recoja sus juguetes y su zona de trabajo. Por ejemplo, cada noche a una hora determinada puedes acordar que el niño intente poner sus juguetes en las cajas correctas, los libros en las estanterías y preparar la ropa para el día siguiente. Lo importante es convertir las actividades elegidas en una rutina breve y agradable.

La limpieza semanal debe ser más a fondo. Es el momento de, junto con el niño, recoger todos los juguetes que se hayan salido de su sitio a lo largo de la semana. Durante esta limpieza, dedica también tiempo a una limpieza más profunda de estanterías y superficies o a cambiar la ropa de la cama. Con el orden semanal mantendrás un orden más duradero y evitarás que surja un mayor caos en la habitación. Tu presencia y ayuda , especialmente al principio de la construcción de estas rutinas, le proporcionan al niño la guía necesaria. 

 

6. ¿Cómo reaccionar cuando el niño no quiere ordenar y tiene una actitud negativa?

La resistencia de los niños a ordenar puede surgir por diversos motivos: el niño puede estar demasiado cansado, sobrecargado por la cantidad de cosas, o quizá le falten instrucciones claras. El niño necesita saber cómo actuar de forma concreta. No olvides nunca el poder del elogio y el ánimo. Ayúdale a cambiar su percepción del orden como una obligación por el orden como un juego compartido

Es conveniente empezar a ordenar desde muy pequeños y así ir guiando poco a poco a los niños hacia la responsabilidad y la autonomía. Recuerda que ordenar puede resultar más agradable con sistemas de almacenamiento creativos, cajas de colores u otras herramientas interesantes que faciliten la orientación a los niños y, con ello, el cumplimiento diario del orden. 

Puede llegar una época en la que tu hijo adopte una actitud algo negativa hacia el orden o simplemente no le apetezca recoger. En esos casos mantén la calma, intenta comunicarte con el niño de manera agradable y tranquila para encontrar un camino común.