Envío gratis desde 149,00 €
Todos los artículos

¿Cómo vestir correctamente a un recién nacido en verano?

Los meses de verano imponen a los padres exigencias específicas a la hora de vestir a los recién nacidos. Es importante evitar el sobrecalentamiento del bebé y, al mismo tiempo, garantizar suficiente comodidad y protección frente al sol

¿Por qué es tan importante la elección de la ropa de verano?

Los recién nacidos aún no controlan bien la termorregulación, no tienen completamente desarrollada la capacidad de disipar el calor. Por eso se sobrecalientan y se enfrían con mayor facilidad. El sobrecalentamiento es peligroso para el bebé: se reconoce por enrojecimiento de la piel, inquietud, llanto o, por el contrario, apatía. En casos extremos puede provocar colapso, por lo que es necesario prevenirlo con una ropa adecuada.

Además, la piel del recién nacido suele ser sensible a la fricción, a los tejidos ásperos y a los sintéticos, lo que, si se elige mal, puede provocar erupciones, dermatitis del pañal, eccemas u otros problemas cutáneos. Por ello, la ropa de verano debe ser ligera, agradable al tacto y bien transpirable.

El vestuario excesivo y las capas innecesarias son errores frecuentes. Los padres, de forma instintiva, suelen abrigar demasiado al bebé y así provocan sin querer el sobrecalentamiento. La ropa de verano debe ser práctica y los padres deberían comprobar la temperatura del bebé en la nuca o el pecho para saber si tiene calor.

¿Materiales ideales para la ropa de verano?

El material más adecuado es, sin duda, el 100% algodón, idealmente de calidad orgánica. El algodón absorbe bien el sudor, es suave, agradable y transpirable, lo que ayuda al bebé a eliminar el calor y la humedad del cuerpo. Así se minimiza el sobrecalentamiento, la piel respira mejor y se reduce el riesgo de reacciones cutáneas.

Un excelente material alternativo es la viscosa de bambú. Tiene una gran capacidad para evacuar la humedad y propiedades naturalmente antibacterianas. Además, el bambú contiene una fibra suave que resulta agradable para la piel sensible del bebé y también tiene un efecto refrescante.

Otro material popular para las épocas de calor es la muselina. Se caracteriza por su suavidad y transpirabilidad. El tejido de muselina ventila bien, no calienta y ofrece al bebé un gran confort de movimiento.

Evita los materiales sintéticos o las telas rígidas y ásperas (p. ej., poliéster, vaquero pesado). Estos materiales no son adecuados en verano porque retienen el calor de forma antinatural, no dejan pasar suficiente aire y pueden irritar la piel.

Corte y estilo óptimos para los días de verano

Para el bebé, en verano es importante una ropa cómoda, que no limite el movimiento y que facilite el cambio de pañal. Las opciones ideales para el verano son bodies de manga corta o sin mangas, peleles más holgados, polainas o pantaloncitos cortos.

Al comprar, fíjate en la facilidad para poner por la cabeza y en los cierres prácticos para el cambio de pañal. Los bodies cruzados son estupendos porque se ponen y se quitan fácilmente. Para la noche, lo más ideal son los peleles ligeros de algodón sin perneras.

No olvides la talla adecuada de la ropa: una prenda demasiado ajustada no solo es incómoda, sino que al limitar la circulación de aire puede favorecer el sobrecalentamiento. Por el contrario, una ropa demasiado holgada puede resultar incómoda y el niño puede enredarse en ella con facilidad.

¿Son importantes los colores de la ropa?

Sí, el tono del color es más importante de lo que muchos padres imaginan. Los colores claros —blanco, tonos pastel de amarillo, beige o azul claro— son la mejor elección porque absorben menos los rayos del sol y no favorecen el sobrecalentamiento.

Por el contrario, los colores oscuros e intensos, como el rojo, el azul marino o el negro, absorben el calor y se calientan más rápido, lo que puede molestar al bebé, especialmente durante estancias prolongadas al aire libre.

Protección solar: más importante que la propia ropa

Además de la ropa, equípate con prendas para la cabeza prácticas: sombreritos de ala ancha, gorros con protección UV o pañuelos ligeros.

Para estancias más largas al aire libre, es de gran ayuda la especial ropa UV. Los materiales textiles con protección UV bloquean la radiación ultravioleta dañina mejor que los tejidos comunes. Apreciarás este tipo de ropa sobre todo en el agua, por ejemplo al bañarte o en la playa.

Procura tener siempre con el bebé la posibilidad de estar a la sombra o en semisombra, especialmente al mediodía. Usa de forma rigurosa protectores solares de calidad con factor alto. Si el niño se sobrecalienta, ayuda un traslado inmediato a la sombra, refrescarlo con un pañal o toallita humedecidos y ofrecerle líquidos (leche materna o agua para lactantes).

¿Preguntas más frecuentes de los padres?

  • ¿Debo vestir siempre al recién nacido con una capa más que yo? No siempre; en los días calurosos de verano es mejor vestir al bebé igual de ligero o solo con una capa fina más que tú.
  • ¿Cómo sé si el bebé tiene calor? Revisa la nuca, el cuello o el pecho del bebé: una piel muy caliente o sudorosa es un claro signo de sobrecalentamiento.
  • ¿Con qué frecuencia cambiar de ropa al bebé en verano? Con calor, incluso varias veces al día; lo importante es que el bebé esté siempre seco.
  • ¿Son adecuadas las mangas cortas o mejor sin mangas? Recomendamos mangas cortas. Sin mangas, solo con calor extremo a la sombra o en casa.

Elige la ropa de tu bebé con conciencia y practicidad. ¡Y disfruta del verano con tu bebé!