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¿Cómo saber cuándo los niños están listos para hacer amigos?

Las habilidades sociales están entre las capacidades más importantes que un niño desarrolla a lo largo de su infancia. La manera en que se comunica, interactúa y comparte espacio con otros niños influye directamente en su futura capacidad para funcionar en grupo, hacer amigos y establecer relaciones plenas

Es completamente comprensible si te preocupa empezar con las interacciones demasiado pronto o demasiado tarde.

La importancia de las interacciones sociales en la primera infancia

¿Cuáles son las primeras interacciones sociales de los niños y por qué prestarles atención? Se trata de los primeros intentos del niño de entrar en contacto, comunicación o juego con otros niños. Las interacciones sociales son importantes sobre todo porque le permiten desarrollar una comunicación saludable y le enseñan empatía, a compartir, paciencia y a gestionar conflictos.

Los psicólogos señalan que, para un desarrollo mental y emocional saludable, el niño necesita estímulos de otros niños de su edad. Aunque se trate de interacciones sencillas, como "¿me prestas ese bloque?" o simplemente observarse mutuamente, esos pequeños momentos constituyen la base de la competencia social del niño.

En el contacto con sus pares, el niño conoce diferentes enfoques, hábitos y temperamentos y aprende a manejarlos. Aprende a comprender a los demás, a respetar las diferencias y a gestionar distintas emociones.

¿Cuál es el momento adecuado para iniciar los primeros contactos del niño con sus pares?

La cuestión del momento oportuno de los primeros contactos sociales ha sido abordada por muchos especialistas. En general, coinciden en que el niño empieza a estar conscientemente preparado para comunicarse con otros niños entre los 6 y los 12 meses. En este periodo, los niños comienzan a mostrar un mayor interés por su entorno y por otros niños que se parecen a ellos.

Esto no significa necesariamente que en ese periodo deba reunirse con sus pares de forma regular, pero es una etapa sensible en la que su interés por otros niños empieza a crecer y conviene atender a ese impulso natural. Aproximadamente entre el primer y el segundo año de vida se dan intentos más intensos de participar en el juego y la comunicación compartidos.

Hay niños que están listos para interactuar antes y a otros les lleva más tiempo. Observa siempre a tu hijo, sus reacciones, comportamiento e interés. Por lo general, los niños nos envían señales claras de si están maduros para encontrarse con sus pares.

No presiones demasiado, pero busca oportunidades naturales: paseos con el cochecito, grupos de juego, amigas con hijos, visitas a zonas infantiles, etc. 

Riesgos de las interacciones sociales demasiado tempranas y tardías

Empecemos por los riesgos de iniciar las interacciones demasiado pronto. Algunos niños que no están emocionalmente preparados pueden experimentar estrés, miedo o inquietud. La sobreestimulación en un entorno social puede afectar negativamente su comportamiento y causar problemas de sueño y ansiedad.

Por otro lado, posponer los contactos sociales durante demasiado tiempo también puede ocasionar dificultades. El niño puede volverse inseguro en grupo y temeroso. Además, la adaptación a contextos grupales como la guardería o los centros para la primera infancia suele ser mucho más difícil.

Busca, por tanto, el equilibrio; reflexiona sobre su temperamento y empieza de manera gradual y sensible. 

Ajustar bien el momento de los primeros contactos sociales es complicado, pero siempre puedes intentarlo y, si no funciona, no lo obligues a nada. Los entornos ideales son aquellos en los que hay niños, pero la interacción no es imprescindible, como los parques infantiles. Así verás si tu hijo se acerca a otros niños o se mantiene cerca de ti y solo se comunica contigo.