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¿Cómo involucrar a los niños en las tareas del hogar?

Las actividades en casa enseñan a los niños mucho más de lo que imaginamos: desarrollan habilidades motoras y cognitivas, sentido de cooperación, empatía y, sobre todo, responsabilidad. Fomentar la responsabilidad en los niños requiere la participación activa de los padres, que son su ejemplo. Si queremos que nuestros hijos asuman sus responsabilidades diarias, primero debemos mostrarles cómo el hogar depende de la colaboración mutua de todos los miembros de la familia. Es importante entender que ningún niño se vuelve responsable de la noche a la mañana. Es un proceso más largo que exige paciencia, amabilidad, constancia y, sobre todo, un modelo positivo por parte de los padres.

Y, ante todo, si tu hijo empieza a ayudar en casa, también te aliviará a ti

¿Por qué es bueno enseñar a los niños a ayudar en el hogar?

Cada padre quiere criar a un niño que sea capaz de cuidarse por sí mismo y que en el futuro pueda hacerse cargo de las tareas cotidianas del hogar de manera autónoma. Las tareas domésticas son el pilar fundamental donde la responsabilidad y la autonomía del niño se forman desde muy temprana edad. Los niños acostumbrados a tareas domésticas regulares se desenvuelven mejor en la vida cotidiana.

Al participar en las tareas del hogar, el niño aprende a colaborar con los demás y desarrolla su empatía. Empieza a comprender mejor cuánto trabajo tienen los padres en casa y es capaz de valorar más su esfuerzo. Esto influye positivamente no solo en las relaciones dentro de la familia, sino también en el propio niño, que planifica sus tareas mejor que sus pares que no tienen responsabilidades en el hogar.

La buena noticia es que para los niños ayudar suele ser algo natural. En especial los más pequeños quieren hacer todo como sus padres, imitan a los adultos y se suman con gusto a actividades domésticas sencillas. 

Las tareas domésticas también enseñan al niño disciplina y autocontrol. Cuando sabe que hay obligaciones que debe cumplir, aprende por voluntad propia a superar la desgana ocasional y a resistir la gratificación inmediata; todo ello tiene un impacto positivo en su conducta futura no solo en casa, sino también en la escuela y más adelante en su vida profesional.

¿Cuándo es mejor empezar a involucrar a los niños en las tareas del hogar?

La respuesta no sorprenderá a nadie: cuanto antes empieces, mejor. El momento ideal para empezar es ya en la etapa de los dos a tres años: a esa edad los niños quieren participar en todo lo que haces y estarán encantados de ayudarte, por ejemplo, a clasificar la ropa por colores, recoger los juguetes o barrer pequeñas migas.

En edad preescolar (de 4 a 6 años) ya se puede aumentar la dificultad y variedad de las tareas. El niño puede ayudar a poner la mesa, meter los platos en el lavavajillas, regar las plantas o ayudar a cuidar a las mascotas. Es conveniente proponerle las tareas domésticas como un juego, por ejemplo, quién limpia el polvo de la mesa primero, o mediante juegos de rol en los que el niño es “mamá” o “papá” y enseña a sus peluches a recoger, etc.

Para los niños de primaria más pequeños (6–10 años) conviene establecer límites claros y también definir tareas domésticas regulares. Ya pueden, por ejemplo, sacar la basura, aspirar su habitación, ayudar con compras grandes, lavar frutas y verduras o realizar preparaciones sencillas.

Los adolescentes deberían asumir mayor responsabilidad. Pueden encargarse, por ejemplo, de los hermanos menores, ayudar a cocinar, en limpiezas más grandes e incluso en la planificación del funcionamiento del hogar. 

¿Cómo motivar adecuadamente al niño para que quiera ayudar?

La motivación del niño no siempre es sencilla, pero existen varias pautas comprobadas. La mejor prevención de la falta de ganas es empezar pronto, como ya se dijo. Otra clave es una actitud positiva: el elogio y el reconocimiento del esfuerzo son parte necesaria de cualquier avance. También puede ayudar la visualización (una tabla de recompensas).

La constancia también es importante: recuerda las tareas con regularidad y no cedas cuando el niño muestre desagrado o desgana. A la vez, sé flexible: permite que el niño elija entre varias tareas posibles para que sienta cierto grado de libertad dentro de sus responsabilidades.

Incluir a los niños en las tareas del hogar refuerza su sentido de responsabilidad y su autoconfianza. Ajusta las exigencias de limpieza a la edad del niño. Elogia y guía con paciencia. Verás cómo asume de forma lúdica y con alegría algunas tareas importantes en tu familia.