El tiempo sin niños no es un lujo, sino una necesidad que toda familia requiere para funcionar de forma saludable. Sabemos lo difícil que es encontrar el equilibrio. Por eso, en este artículo nos centraremos principalmente en consejos prácticos sobre cómo encontrar ese tiempo, con qué frecuencia planearlo y por qué es tan importante cuidarlo activamente.
¿Por qué es clave el tiempo para ti misma y solo con tu pareja?
La madre suele ser la persona principal sobre la que recae el funcionamiento de la familia. Cuando está sobrecargada, cansada y frustrada, eso se refleja no solo en ella, sino también en toda la familia: en los hijos, en la relación con la pareja y en el clima general en casa. Contar con suficiente tiempo para sí misma le permite reducir el estrés, recargar energías y aumentar su resiliencia psicológica, influyendo así positivamente en el bienestar familiar general.
Sin embargo, si reprimes tus necesidades durante mucho tiempo, puede provocar problemas serios, estrés, ansiedad o incluso agotamiento. Descuidarte a ti misma nunca trae buenos resultados a largo plazo. Las madres que dedican tiempo regularmente a sus aficiones, se relajan y se encuentran con amigos suelen estar más satisfechas y emocionalmente más estables.
Al igual que el tiempo personal, también es imprescindible el tiempo con la pareja sin niños. Los hijos necesitan percibir a sus padres como un equipo: una pareja que se ama, se comunica y tiene una base sólida. Si los padres descuidan su relación, a menudo aparecen conflictos o distanciamiento, algo que los niños perciben con mucha sensibilidad y que repercute en su sensación de seguridad y confianza.
¿Cómo deshacerte de los remordimientos y empezar a pensar más en ti?
Los remordimientos suelen nacer de la falsa idea de que la madre ideal debería pasar la mayor parte de su tiempo con los hijos. Es necesario dejar a un lado la presión social y las expectativas del entorno y, en su lugar, pensar con racionalidad: un buen progenitor es quien también sabe atender sus propias necesidades. Eso no te convierte en egoísta, sino en una madre responsable.
Planifica activamente tu tiempo sin niños. Bastan pequeños momentos regulares, por ejemplo, 20 minutos por la mañana para hacer yoga, leer, tomar una taza de café o descansar por la noche antes de dormir, o dar un paseo. Te recomendamos anotar estos momentos en tu agenda como una cita importante y cumplirlos con el mismo cuidado que si se tratara de una obligación laboral.
¿Cómo organizar de forma práctica un tiempo de pareja regular?
Habla regularmente con tu pareja sobre cuáles son sus necesidades, cómo disfrutan más del tiempo juntos y acuerden la frecuencia de los momentos sin niños. Así ambos sabrán qué esperar y reducirán posibles malentendidos.
Piensa en quién puedes pedirle que se encargue del cuidado: abuelos, buenos amigos, una niñera o incluso una ayuda por intercambio con otra familia, en la que puedan devolverse el servicio de cuidado de forma mutua.
El tiempo en pareja no tiene por qué ser complicado ni costoso. Lo importante es que estén juntos, que descansen y se escuchen mutuamente. Pueden salir a cenar, hacer deporte, dar un paseo, o quedarse en casa y disfrutar de una película favorita, cocinar o simplemente conversar con una copa de vino, sin teléfonos ni televisión.
Se recomienda planificar el tiempo en pareja al menos una vez por semana por la noche, y al menos una vez al mes salir juntos por más tiempo y experimentar un cambio de entorno. Si sienten tensión, frustración o distanciamiento en la relación, suele ser una señal de que necesitan más tiempo juntos.
Nunca es tarde para empezar a gestionar activamente el tiempo para ti y para tu relación. No lo consideres un lujo, sino un cuidado imprescindible de ti misma, de la pareja y de la familia. Basta con un pequeño cambio regular y pronto notarás que, como padres, están más satisfechos y equilibrados, con una familia y una relación de pareja que funcionan mejor.