El tiempo compartido es clave para construir la relación con los hijos. Con actividades bien elegidas pueden apoyar y fortalecer el vínculo.
Muchos padres entienden el tiempo de calidad como actividades regulares que ayudan a desarrollar a sus hijos en lo intelectual y en lo social y les aportan estabilidad emocional. El tiempo de calidad no se mide necesariamente por la cantidad de horas, sino por la atención plena que se presta al niño. Los padres que se comunican con regularidad, juegan y comparten intereses con sus hijos previenen así futuros problemas psicológicos.
Impacto positivo en toda la familia
No solo los niños se benefician del tiempo familiar de calidad. Los propios padres obtienen una sensación de plenitud emocional y calma. Compartir tiempo ayuda a los padres a manejar mejor el estrés y, a la vez, les permite comprender mejor las necesidades de sus hijos.
Incluso unos minutos diarios de lectura compartida o juego conjunto son mucho más valiosos que horas pasadas sin interés ni implicación. Las familias que sitúan el tiempo compartido como prioridad tienen vínculos más fuertes y sus hijos afrontan mejor distintos retos.
Elegir bien las actividades según la edad del niño
Los más pequeños tienen necesidades distintas a las de los escolares, y a ello deberían adaptar los padres las actividades en común. Para los más pequeños son adecuadas las actividades sensoriales. Elijan juegos con colores, rompecabezas sencillos o movimiento al aire libre. Busquen actividades que involucren muchos sentidos: tacto, vista, oído.
Los niños de 3 a 6 años requieren otras actividades. Una elección ideal son, por ejemplo, dibujar, construcciones sencillas, juegos en el parque y distintas formas de manualidades (modelado, cerámica o recortar y pegar).
Los niños mayores necesitan retos y tareas con sentido. Funcionan de maravilla los juegos de mesa, actividades deportivas, excursiones en familia o actividades educativas.
¿Qué hacer en casa?
Pueden hacer plastilina casera, armar rompecabezas, construir castillos con bloques o fabricar juguetes sencillos de papel o cartón. Las actividades en casa no tienen por qué ser costosas: con ingredientes que ya tienen pueden elaborar fácilmente, por ejemplo, slime o arena cinética casera. No subestimen tampoco cocinar o limpiar juntos.
Juegos al aire libre y contacto con la naturaleza
Las actividades al aire libre son excelentes no solo para moverse, sino también para la salud y para fortalecer la inmunidad. Descubran parques locales, rutas de senderismo señalizadas, jueguen a la pelota o recojan recuerdos del paseo. Pueden conseguir algunos juguetes para usar fuera. Sugerimos frisbee, bicicleta o, simplemente, una pelota.
La tecnología como parte del tiempo en común
La tecnología moderna forma parte del mundo actual. Aprovechen aplicaciones educativas y videojuegos de calidad que desarrollen las capacidades de los niños y sean seguros. Como madres y padres, pueden intentar jugar con sus hijos. ¿Qué tal carreras de coches, The Sims o Minecraft? Eviten los juegos que contengan violencia o sexualidad.
Errores más comunes de los padres al compartir tiempo
Demasiadas actividades estrictamente organizadas, la falta de interés o la falta de atención por parte de los padres pueden ser perjudiciales. Sean atentos, pacientes y escuchen a sus hijos. Las pequeñas actividades regulares son adecuadas. También cuenta como tiempo compartido la comida en familia, las excursiones, la lectura nocturna o los juegos de fin de semana.
No esperen: empiecen hoy mismo. Elijan una actividad adecuada y prueben juntos algo nuevo. ¡Den el primer paso ahora!