En el momento en que un niño entra en la escuela, su mundo cambia. Descubre información nueva, hace miles de preguntas y empieza a preguntarse “por qué” y “cómo”. Es el momento ideal para apoyar su curiosidad natural, y lo mejor es hacerlo de una forma que conecte el juego con el aprendizaje. Los experimentos no solo son divertidos, también son significativos. Desarrollan de manera natural habilidades que el niño utilizará no solo en la escuela, sino también en la vida cotidiana.
¿Qué les interesa a los niños en torno a primero de primaria?
Los niños entre cinco y siete años están en una etapa en la que su pensamiento se desarrolla rápidamente. Empiezan a entender causas y consecuencias, resuelven tareas lógicas sencillas y desean explicaciones. Están literalmente hambrientos de nuevos conocimientos.
A la vez, es importante que puedan tocar las cosas con sus propias manos. Aprender haciendo – learning by doing – es clave a esta edad. Un niño de primero no aguanta sentado leyendo instrucciones, pero cuando puede mezclar, apretar u observar por sí mismo, se engancha. Por eso, el regalo ideal a esta edad no es pasivo, sino activo.
Además, la escuela amplía el mundo del niño, pero no siempre fomenta la creatividad. Los experimentos en casa pueden complementar muy bien la enseñanza escolar y ofrecer otro punto de vista: más divertido, más colorido y sin estrés.
¿Qué tipos de juguetes educativos son adecuados para niños de primero de primaria?
La elección del juguete depende de los intereses del niño y de su nivel de destrezas. Lo ideal son kits sencillos que no requieran leer instrucciones complicadas ni manipular sustancias peligrosas. Busca kits con pasos claros, componentes grandes y coloridos e instrucciones fáciles de seguir.
Entre los favoritos se encuentran, por ejemplo:
- Experimentos de química para niños: por ejemplo, hacer un volcán, slime o cambiar el color de un líquido.
- Experimentos de física: magnetismo, óptica y máquinas simples.
- Biología y naturaleza: cultivar cristales, observar el crecimiento de plantas, observación al microscopio.
- Kits de electrónica: por ejemplo, un circuito sencillo o un detector de movimiento.
¿Qué aprenderá el niño? Habilidades que van más allá de la escuela
Los experimentos no son solo diversión: con ellos, el niño va adquiriendo de forma natural una serie de habilidades que la enseñanza tradicional suele pasar por alto.
- Pensamiento lógico y capacidad de planificar los pasos: Cada experimento tiene su secuencia. El niño aprende que hay que respetar el orden y pensar qué puede pasar si cambia algo.
- Paciencia y concentración: No todos los experimentos salen a la primera. Algunos tardan días (p. ej., los cristales), y otros hay que repetirlos.
- Interés por la ciencia y la naturaleza: El niño descubre que la ciencia no es aburrida, sino un juego con resultados. Y que incluso el “error” forma parte del aprendizaje.
- Momentos compartidos con el padre o la madre: Lo ideal es hacer los experimentos entre dos.
Sugerencia de un experimento concreto
Si quieres entusiasmar al niño desde el primer momento, prueba en casa este experimento sencillo:
Materiales:
- plastilina
- detergente para platos (1 cucharada)
- polvo de hornear o bicarbonato de sodio (1 sobre/1 cucharada)
- colorante alimentario (rojo)
- vinagre
- una base o bandeja
- cuchara y, si hace falta, un vasito para mezclar
Procedimiento:
En una bandeja, moldea con plastilina un cono hueco; será el volcán.
Para la “lava”: 1 cucharada de detergente para platos mezclada con 1 cucharada de polvo de hornear (o bicarbonato) y colorante alimentario. Puedes mezclarlo rápidamente en un vasito y verterlo enseguida en la cavidad del volcán. Después, añade vinagre poco a poco dentro del volcán. La erupción comenzará de inmediato.
Muchos padres temen que los experimentos sean demasiado técnicos, que no los entiendan o que “no salgan bien”. No se trata de que el padre o la madre expliquen leyes físicas: basta con hacer preguntas, explorar juntos y dejar que el niño experimente.
Un experimento fallido no es un fracaso. Al contrario: es justo entonces cuando el niño aprende que la ciencia es un proceso. Tanto si eliges un kit de slime, un volcán o un mini laboratorio, le estarás dando algo más que diversión: le estarás dando la oportunidad de descubrir el mundo con sus propias manos.
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